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Longevidad: secretos de las personas que viven bien hasta los 100

Tiempo estimado de lectura: 4m
Suelen vivir en las Zonas Azules, el nombre de las regiones del mundo con mayor población de centenarios. Todas comparten estas características en común.

Getty Images

No se trata de la eterna juventud. Se trata de vivir muchos años, lo más sanos y lúcidos posible. Longevidad con bienestar físico y mental. Cómo se alcanza de manera exitosa esta combinación es una pregunta que la ciencia ha tratado de responder por décadas.
Sin embargo, la respuesta puede ser simple y resumirse en tres cosas posibles de lograr:
  • Tener un estilo de vida activo, con tareas rutinarias que apoyan el ejercicio sin estrés, como caminar o cuidar el jardín.
  • Mantener una nutrición basada en plantas y productos frescos. La palabra “ultraprocesado” casi no está presente en el diccionario de los centenarios.
  • Crear una fuerte conexión social, una vida comunitaria en la cual siempre, en algún momento del día, hay una relación aunque sea breve con un amigo o un vecino. Por supuesto esto se puede asociar con una buena vida familiar.
Las cinco Zonas Azules originales tienen mucho de estos tres factores. Ellas son:
Cerdeña, Italia. Tiene una alta concentración de hombres centenarios, muchos de ellos pescadores o que trabajan en oficios en contacto con la naturaleza.
Okinawa, Japón. En esta región viven las mujeres más longevas del mundo. Se trata además de un país en donde la ancianidad se venera, un detalle importante para vivir mucho y bien.
Península de Nicoya, Costa Rica. Los habitantes de esta zona tienen una alta tasa de longevidad, combinada con una baja mortalidad en la edad media.
Icaria, Grecia. Los habitantes de esta isla conocen poco de afecciones crónicas y demencia. Sus tasas son muy bajas.
Loma Linda, California, EE.UU. Los centenarios se concentran en una comunidad religiosa de Adventistas del Séptimo Día que viven cerca de 10 años más que el promedio de la población del país.
A esta lista se suma la isla Dominica, en el Caribe inglés, conocida como la “Tierra de la Longevidad”, con 4 centenarios por cada 10.000 habitantes.
No está escrito en piedra que vivir en algunas de estas regiones garantiza llegar al siglo de vida. Hay factores medioambientales, socioeconómicos y genéticos que van determinando el tiempo que cada persona tiene en este mundo. Algunos son prevenibles, otros no. Algunos dependen de los individuos y otros de las sociedades.
Pero hay muchas cosas para aprender de cómo es la vida en las Zonas Azules, para tal vez lograr vivir más y mejor. Además de las tres que mencionamos al principio:
Realizar movimientos naturales. Como dijimos antes, caminar, limpiar, bailar. Pero hay que tener claro que se trata de actividades que no dependen de ir a gimnasios, de agregar una actividad “obligatoria” a la agenda diaria.
Tener “Ikigai”. En japonés significa tener una meta, un propósito al comenzar cada día. La vida sin propósitos, sin hobbies, vacías de actividades que nos gusten suelen ser una de las cosas que impulsan a las personas a tener hábitos menos saludables.
Nunca comer de más. Tratar de evitar la saciedad, dejar descansar al estómago. No se trata solo de una nutrición saludable, sino de tener buenos hábitos de alimentación.
Dormir bien, beber poco. Son dos hábitos que ya se sabe de memoria, ayudan a una buena vida: el buen sueño y la moderación con el alcohol. Pero que lo confirmen los centenarios pone a estos dos puntos en otra dimensión.
Tratar de reducir el estrés a toda costa. A veces no se pueden reducir las preocupaciones, pero si se puede cambiar cómo las encaramos. Una mirada proactiva y no quejosa, positiva y no rencorosa, puede ayudar a manejar una reacción orgánica difícil de controlar como es el estrés.
La población de centenarios es consistente en las Zonas Azules, pero también está aumentando a nivel mundial, de la mano de tendencias de vida sanas y de las nuevas tecnologías médicas que ayudan a prevenir enfermedades y a tratarlas de manera más efectiva.
Las investigaciones muestran que las conductas tienen una mayor influencia en la supervivencia hasta finales de los 80, ya que la mayoría de las personas tienen los genes adecuados para alcanzar esa meta de edad, siempre y cuando sus conductas no sean dañinas. Pero una vez que la gente llega a los 90 y los pasa, al parecer la genética juega un papel más significativo.
Fuentes consultadas
New England Centenarian Study, Boston Medical Center
Institute for Integrative Nutrition
The Borgen Project
Instituto Max Planck de Investigación Demográfica
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