Los trastornos del sueño representan uno de los principales problemas de la vida moderna, problemas que impactan en la salud, en el funcionamiento cotidiano y en el bienestar general.
Por eso, la ciencia investiga formas de resolver estos trastornos y de lograr que las personas tengan un sueño reparador. Porque justamente de eso se trata: que el organismo se repare durante la noche para que se pueda funcionar al ciento por ciento de la capacidad a lo largo del día.
En los últimos años, el papel del magnesio en los trastornos del sueño ha recibido una atención considerable. Y cada vez hay más evidencia que sugiere una relación bidireccional entre la deficiencia de magnesio y los trastornos del sueño. La falta de uno afecta al otro y viceversa. De qué forma:
Si no hay suficiente magnesio, las neuronas (las células del cerebro) permanecen alertas, aumenta la tensión muscular y se altera la respuesta al estrés, lo que afecta el ciclo del sueño y el buen dormir.
Y, a su vez, los trastornos del sueño pueden alterar la ingesta dietética de magnesio y su absorción en el tracto gastrointestinal, contribuyendo así a la deficiencia de este mineral en el organismo.
La
deficiencia de magnesio no solo acorta la duración efectiva del sueño, sino que también deteriora su calidad, lo que provoca diversos trastornos específicos del sueño.
Qué es el magnesio
El magnesio es un mineral, un nutriente que nuestro cuerpo necesita para:
Los estudios sugieren que el magnesio puede ayudar a conciliar el sueño más rápido, a dormir más tiempo y a despertarte menos por la noche.
La cantidad diaria recomendada de magnesio para adultos oscila entre 310 mg y 420 mg. La buena noticia es que seguir una dieta saludable basada en diversos alimentos ricos en nutrientes puede ayudar a obtener suficiente magnesio.
Las fuentes alimenticias comunes de magnesio incluyen:
Semillas y frutos secos: como semillas de calabaza, almendras y anacardos
Granos: como avena, cereales fortificados y pan integral
Frijoles y
legumbres: como frijoles negros, frijoles rojos y edamame
Lácteos: como leche y yogur natural
Frutas y verduras: como
plátanos, pasas y aguacate
Proteínas: como salmón, pechuga de pollo y carne de res
El magnesio también desempeña un papel importante en diversas funciones corporales, incluyendo el equilibrio de los neurotransmisores, los mensajeros químicos que el cuerpo utiliza para facilitar la comunicación entre las células nerviosas. Estos mensajeros químicos envían señales entre el cerebro y el resto del cuerpo, desempeñando un papel clave en el estado de ánimo, el sueño, la memoria y el movimiento muscular.
Un profesional de salud puede recomendar un suplemento de magnesio en algunos casos, por ejemplo, para tratar una deficiencia del mineral. La mayoría de las personas no necesitan un suplemento para mantener sus niveles de magnesio dentro de los límites normales. Salvo casos específicos, tomar magnesio presenta un riesgo bajo y no suele causar efectos secundarios.
Pero siempre hay que consultar con el médico de cabecera antes de comenzar a consumirlos para dormir mejor. Los suplementos, que suelen comercializarse como inocuos, pueden interactuar con otros remedios que tomes, causando efectos negativos para la salud.
¿Es el magnesio efectivo para dormir?
Una revisión de ocho estudios reveló que las personas que tomaban magnesio eran más propensas a reportar:
Mejor calidad de sueño en general
Menos tiempo para conciliar el sueño
Menos despertares durante la noche
En un estudio de 2024, los investigadores intentaron medir esto haciendo que los participantes usaran un dispositivo médico mientras dormían. Los participantes tomaron magnesio o un placebo diariamente durante dos semanas y luego cambiaron a la otra opción durante otras dos semanas. Los investigadores descubrieron que tomar magnesio:
Aumentaba el sueño profundo
Aumentaba la cantidad total de sueño
Reducía el número de veces que las personas se despertaban durante la noche
Descarga nuestra Guía del Sueño: Duerme mejor, vive mejor para conocer todo sobre este proceso reparador del cuerpo humano y para aprender más sobre las acciones necesarias para lograr dormir de manera saludable. Fuentes consultadas: estudio científico, Good RX, Clínica Mayo, Fundación del Sueño.