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Alimentación saludable / Cáncer
Cáncer y alimentación: no es eliminar las grasas, sino elegirlas mejor
23 de septiembre de 2026
Tiempo estimado de lectura: 3m
Cortando una palta

GettyImages

Una nueva investigación vuelve a poner el consumo de grasa sobre la mesa. Tras analizar la alimentación de casi 5.000 hombres con cáncer de próstata no metastásico y seguir su evolución durante varios años, los investigadores observaron que quienes consumían mayores cantidades de grasas saturadas presentaron un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas durante el período de seguimiento.
La asociación fue especialmente evidente en la mortalidad por enfermedad cardiovascular, y también se observó al analizar las muertes por otros tipos de cáncer, aunque con mayor incertidumbre.
Sin embargo, hubo una diferencia importante: el estudio no demostró que comer más grasas saturadas provoque directamente una mayor mortalidad. Se trata de un estudio observacional, por lo que sus resultados muestran una asociación y no permiten establecer por sí solos una relación de causa y efecto.
Pero el estudio plantea una segunda pregunta interesante: ¿qué sucede cuando unas grasas reemplazan a otras? Reemplazar aproximadamente el 10% de las calorías provenientes de grasas de origen animal por grasas de origen vegetal se asoció con una mortalidad por todas las causas un 16% menor. De manera similar, sustituir aproximadamente el 5% de las calorías provenientes de grasas saturadas por grasas monoinsaturadas se asoció con una mortalidad un 20% menor.
Estos resultados también deben interpretarse como asociaciones y no significan que realizar exactamente esos cambios vaya a reducir directamente el riesgo de muerte en esos porcentajes. Pero aportan una perspectiva interesante: cuando hablamos de grasas, no solo importa cuánto consumimos, sino también qué elegimos en su lugar.

¿Cómo llevar esto a la mesa?

En la práctica, eso puede significar pequeños cambios, por ejemplo:
  • Usar aceites vegetales en lugar de manteca con mayor frecuencia
  • Incorporar frutos secos y semillas para sustituir snacks ultraprocesados ricos en grasas saturadas
  • Elegir pescado cuando sea posible y moderar el consumo habitual de alimentos ricos en grasas saturadas, como algunas carnes grasas o embutidos
  • Cambiar un aderezo elaborado con crema por uno a base de aceite de oliva
  • Reemplazar parte del queso de un sándwich por hummus o aguacate
Como puedes apreciar, en cada uno de estos ejemplos se busca una alternativa que permita reducir el consumo habitual de grasas saturadas sin necesidad de eliminar las grasas de la alimentación.
No se trata de convertir una comida ocasional en un problema ni de eliminar por completo determinados alimentos. Se trata de mirar el patrón general y, en base a eso, elegir con criterio.
La próxima vez que planifiques una comida, en lugar de preguntarte solamente "¿cuánta grasa tiene esto?", puede ser más útil plantearte: "¿qué tipo de grasa estoy eligiendo y qué estoy poniendo en su lugar?".
Ese pequeño cambio de perspectiva puede ayudarte a alejarte de las dietas basadas en prohibiciones y acercarte a una alimentación más equilibrada y sostenible.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas:
JAMA Network: "Dietary Fat Intake and Mortality Among Patients With Nonmetastatic Prostate Cancer"
Harvard Health Publishing: "Know the facts about fats"
Grasas en la dieta
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