Palig Logo
Centro de Bienestar
Recursos para ayudarte en tu viaje de bienestar de salud y financiero
Enfermedades digestivas
Divertículos: qué son, cuándo preocuparse y cómo prevenir complicaciones
20 de noviembre 2025
Tiempo estimado de lectura: 3m
Intestinos concepto

GettyImages

Aunque suelen utilizarse como sinónimos, diverticulosis y diverticulitis no son lo mismo.
La diverticulosis se refiere a la presencia de pequeñas bolsas llamadas divertículos en la pared del intestino grueso, sin inflamación ni síntomas. Es una afección frecuente, especialmente a partir de los 50 años, y en la mayoría de los casos no genera problemas.
La diverticulitis, en cambio, aparece cuando uno de esos divertículos se inflama, se infecta o se perfora. Esta es la forma sintomática de la enfermedad y la que puede provocar complicaciones, por lo que requiere evaluación y tratamiento médico.

Por qué se forman los divertículos

La causa exacta de la enfermedad diverticular aún se investiga, pero la teoría más aceptada sostiene que los divertículos se desarrollan por un aumento de la presión dentro del colon, que empuja la mucosa hacia zonas más débiles de la pared intestinal. Entre los factores que favorecen esta situación se destacan:
  • Baja ingesta de fibra, que produce heces más duras y aumenta el esfuerzo al evacuar
  • Consumo habitual de carnes rojas (especialmente procesadas), asociado a un mayor riesgo de diverticulitis en diversos estudios epidemiológicos
  • Sedentarismo, obesidad abdominal y tabaquismo, todos vinculados con mayor inflamación y peor salud intestinal
Por el contrario, una alimentación rica en fibra, una buena hidratación y la actividad física regular ayudan a reducir la presión dentro del colon y, con ello, el riesgo de que los divertículos se formen o se compliquen.

Cuando preocuparse

La mayoría de las personas con diverticulosis no presenta síntomas o solo nota cambios leves en el ritmo intestinal, sin dolor significativo.
Los síntomas aparecen cuando la enfermedad evoluciona hacia su forma inflamatoria (diverticulitis), y pueden incluir:
  • Dolor abdominal, generalmente en la parte baja izquierda
  • Fiebre
  • Náuseas o vómitos
  • Distensión abdominal y alteraciones del tránsito intestinal (estreñimiento o diarrea)
  • Sangrado rectal, menos frecuente pero posible.
Los especialistas señalan que, cuando el sangrado es abundante, suele estar más relacionado con la diverticulosis que con la diverticulitis, debido a la ruptura de pequeños vasos sanguíneos cercanos al divertículo.

Posibles complicaciones

Si la diverticulitis no se diagnostica y trata a tiempo, pueden desarrollarse complicaciones que requieren atención especializada:
  • Abscesos: acumulación de pus en el abdomen por una perforación localizada. Suelen necesitar drenaje y antibióticos
  • Estenosis: estrechamiento del colon por cicatrización, que dificulta el paso de las heces
  • Fístulas: conexiones anormales del colon con otros órganos, como la vejiga, la piel, la vagina u otros segmentos del intestino
  • Peritonitis: perforación libre del colon, una urgencia médica por riesgo de infección grave
El tratamiento de la enfermedad diverticular dependerá de la gravedad del cuadro:
  • Casos leves: suelen manejarse con antibióticos, reposo digestivo e hidratación. Si existe un absceso pequeño, puede requerirse drenaje guiado por tomografía computada (TC)
  • Casos moderados o graves: pueden necesitar internación y, en algunos casos, cirugía para retirar el segmento del intestino afectado.
  • Colostomía: se realiza solo en situaciones severas, cuando la inflamación impide reconectar el intestino de forma segura en ese momento

Cómo trabajar en la prevención

Los expertos coinciden en que la mejor estrategia es reducir el riesgo de complicaciones mediante hábitos saludables. Se recomienda:
  • Consumir entre 25 y 30 g diarios de fibra, presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales
  • Limitar el consumo de carnes rojas, especialmente las procesadas
  • Mantener una hidratación adecuada (alrededor de 3 litros diarios, según contexto y actividad)
  • Realizar actividad física regular
  • Evitar el tabaco y controlar el peso corporal
Recuerda: Ante la presencia de dolor abdominal persistente, fiebre o sangrado en las evacuaciones, es fundamental consultar de inmediato con un profesional de la salud.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. (NLM), Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK)
Brecha de Datos de illumifin
Haga clic aquí para obtener información sobre la brecha de datos relacionada con nuestro administrador externo, illumifin.
The Phia Group Aviso de Incidente de Seguridad de Datos
Suscríbete a uno o ambos boletines hoy y recibe contenido de salud y bienestar financiero.
Confirmo que he leído y aceptado las políticas de privacidad del sitio web de PALIG