Los hábitos intestinales quizás no sean un tema muy popular, pero ofrecen información valiosa sobre la eficacia con la que los intestinos funcionan como una alfombra roja que transporta los alimentos a través del sistema digestivo.
Cuando este proceso se altera, una persona puede presentar
estreñimiento,
diarrea o síndrome del intestino irritable. Si bien estas afecciones son comunes, los procesos biológicos que regulan los cambios en las deposiciones aún no se comprenden por completo.
Un nuevo estudio realizado con cerca de 270.000 personas publicado en la revista Gut aporta nuevas pruebas genéticas sobre la motilidad intestinal y destaca la vitamina B1 (tiamina) como la impulsora de una buena salud del sistema digestivo.
Por qué la vitamina B1
Acelera la digestión. Un mayor consumo de vitamina B1 se asocia con deposiciones más frecuentes y una mejor motilidad intestinal, lo que previene el estreñimiento o la constipación.
Reduce el riesgo de estreñimiento. Estudios indican una reducción del 23% en el riesgo de estreñimiento con un mayor consumo de vitamina B1 en la dieta, lo que ayuda a aliviar los síntomas.
Facilita una digestión fluida. La
tiamina es vital para la producción de energía, lo que garantiza que los músculos del tracto digestivo funcionen de manera eficiente.
Favorece la salud intestinal general. Una cantidad adecuada de tiamina ayuda a mantener una digestión adecuada, ya que su deficiencia suele causar síntomas gastrointestinales, incluido el estreñimiento.
Alimentos que contienen vitamina B1
Fuentes de origen animal
Cerdo: incluyendo el jamón.
Pescado:
salmón, trucha, mejillones y
atún son buenas opciones.
Aves de corral: pollo y pavo.
Hígado: el hígado de res y otras vísceras ofrecen altos niveles.
Fuentes de origen vegetal
Legumbres: frijoles negros, soja, lentejas y guisantes.
Granos integrales: pan integral, pasta integral,
arroz integral, avena y germen de trigo.
Frutos secos y semillas: semillas de girasol, cacahuetes y nueces pecanas.
Verduras: calabaza, espárragos, champiñones y
alcachofas.
El doctor Cristian Diaz‑Muñoz, autor principal del estudio, afirmó: "Utilizamos la genética para elaborar un mapa de las vías biológicas que regulan el ritmo intestinal. Lo que más nos llamó la atención fue la contundencia con la que los datos apuntaban al metabolismo de la vitamina B1" como una benefactora de la salud digestiva.