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Salud Mental
Más que autocuidado: por qué la salud también se construye en comunidad
09 de enero 2026
Tiempo estimado de lectura: 3m
Vínculo entre mujeres

GettyImages

Las relaciones humanas tienen efectos medibles sobre el cuerpo y la mente. Estudios poblacionales muestran que el aislamiento social se asocia a mayor riesgo de depresión, enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura. De hecho, la falta de vínculos sociales se relaciona con un impacto negativo en la salud comparable, a nivel poblacional, al de factores como el tabaquismo o la obesidad.
Este efecto no es casual. El apoyo social influye en la regulación del estrés crónico, se asocia a niveles más bajos de cortisol y a una mejor respuesta inmunitaria. Además, favorece conductas protectoras de la salud, como mayor adherencia a tratamientos médicos, más actividad física y mejor calidad del descanso.
Por este motivo, desde la salud pública y las ciencias sociales se habla cada vez más de "salud social": un concepto que refiere a la capacidad de establecer y sostener relaciones significativas, estables y satisfactorias, y a cómo estas influyen en el bienestar físico y emocional.
Este enfoque cuestiona la idea de que el bienestar depende exclusivamente del esfuerzo individual o del aislamiento como forma de cuidado. Muchas experiencias de malestar tienen raíces sociales: sobrecarga laboral, soledad, vínculos frágiles o falta de apoyo emocional. En estos casos, "hacer más por uno mismo" no siempre es la respuesta más eficaz.

Cómo crear vínculos saludables y fortalecer la salud social

  • Prioriza la regularidad, no la intensidad: ver a otra persona, por ejemplo, una vez por semana, vale más que encuentros esporádicos pero extensos. Esto se debe a que la constancia genera sensación de pertenencia y previsibilidad emocional.
  • Comparte actividades, no solo malestar: es común buscar la ayuda de algún familiar o amigo cuando necesitamos expresar nuestros problemas. Pero este no debe ser el único o principal fin para mantener vínculos con otras personas. Intenta realizar actividades que no persigan ningún objteivo, como caminar o cocinar.
  • Busca apoyo entre pares: grupos con experiencias similares (salud, crianza, duelo, ejercicio) ayudan a sentirse comprendido y reducen la percepción de amenaza y estrés.
  • Aprende a pedir ayuda: pedir apoyo no significa debilidad, por el contrario, es una estrategia adaptativa. La evidencia muestra que quienes solicitan ayuda temprana muestran mejor recuperación emocional.
  • Pon límites a vínculos que desgastan: si bien formar y mantener vínculos es muy importante, no debes forzarte a mantener aquellos que pueden afectarte. Esto no significa que debas eliminarlos, solo limitarlos, y trabajar en otros que si te ayuden.
Invertir tiempo en vínculos no debe verse como un lujo o pérdida de tiempo, es prevención en salud mental y física. En un contexto de estrés sostenido, la comunidad puede actuar como "amortiguador" biológico y emocional.
Tal vez el bienestar en 2026 no consista en hacer o lograr más cosas en soledad, sino cuidarse mejor, y cuidar a otros, en compañía.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas: Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), Harvard T.H. Chan School of Public Health, Nature, Organización Mundial de la Salud (OMS).
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