Si tienes
prediabetes o diabetes tipo 2, los
hábitos alimentarios saludables, las rutinas de ejercicio diario y los medicamentos prescritos por tu médico son claves para el manejo de los niveles de glucosa.
Otro aspecto importante pasa por el
monitoreo de tus niveles de azúcar en sangre. Para ello, puedes recurrir a un
glucómetro tradicional o a un sensor continuo (parche cutáneo), que lo hace a lo largo del día mediante un pequeño dispositivo adherido a la piel.
Se recomienda medir la glucosa dos horas después de las comidas. Ese valor refleja cómo tu cuerpo procesó lo que ingeriste y te ayuda a identificar qué alimentos o porciones elevan demasiado el azúcar en sangre.
Qué incluir en cada comida
Más allá del monitoreo, la estructura de tus platos influye directamente en la estabilidad de la glucosa. Por ello, puedes recurrir a ciertas estrategias y
dietas que favorecerán el control:
Método del plato
Una
distribución simple y efectiva:
½ del plato: vegetales variados (que estos no solo cumplan el rol de ser una guarnición).
¼ del plato: proteínas (
legumbres, tofu, nueces, pescado, pollo, huevos, carne o lácteos).
¼ del plato: granos enteros o carbohidratos ricos en fibra (arroz integral, pasta integral, papa, cereales integrales).
Esta proporción ayuda a moderar la carga glucémica total de la comida.
Combinar carbohidratos con fibra
Los alimentos
ricos en fibra ralentizan la absorción de glucosa en el torrente sanguíneo, lo que reduce los picos:
Lentejas con arroz integral.
Pasta integral con vegetales frescos.
Sopa de pasta integral con verduras.
La clave no es eliminar los carbohidratos, sino elegir mejor y combinarlos estratégicamente.
Organización semanal: pequeños cambios que ayudan
Algunas acciones simples, una o dos veces por semana, pueden facilitar el control diario:
La regularidad en los horarios también ayuda a evitar grandes fluctuaciones.
En muchos casos, el control sostenido se logra al combinar una alimentación equilibrada, actividad física constante y la medicación indicada por tu médico.
El proceso es dinámico: monitorear, hacer ajustes y volver a evaluar. Con pequeños cambios diarios, basados en datos reales de tu propio cuerpo, es posible lograr una mayor estabilidad de la glucosa a largo plazo.
Este artículo fue producido por la licenciada en Nutrición Gloria Rabell
Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., Departamento de Agricultura de los Estados Unidos/Guías Dietéticas para Estadounideses 2020‑2025.