Almorzar frente a la computadora, terminar la cena en menos de diez minutos o incluso comer "sin darte cuenta" entre mensajes, reuniones o distracciones propias la rutina parece ser algo normal. Sin embargo, cada vez más investigaciones sugieren que la velocidad con la que comemos puede influir tanto en el apetito como en diferentes factores de salud.
No se trata solo de cuánto comemos, sino de cómo nuestro cuerpo procesa esos alimentos.
Una
revisión científica encontró que comer rápido se asocia con una mayor ingesta calórica antes de sentir saciedad y con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. Además, la evidencia disponible sugiere que una ingesta más rápida también podría favorecer
picos de glucosa postprandial más elevados en comparación con comer más lento.
Parte de la explicación tiene que ver con el tiempo que necesita el organismo para registrar que ya comió suficiente. Las señales hormonales relacionadas con la saciedad no son inmediatas: mecanismos vinculados al apetito, como el péptido YY, tardan varios minutos en activarse. Cuando la comida se termina demasiado rápido, el cerebro puede recibir tarde la señal de "ya es suficiente", favoreciendo comer más sin notarlo.
La masticación también parece jugar un papel más importante del que solemos imaginar.
Revisiones sugieren que dedicar más tiempo a masticar podría favorecer la saciedad y ayudar a reducir la
ingesta calórica durante las comidas.
Además, comer rápido suele venir acompañado de otro hábito frecuente: la distracción. Revisar el celular, responder correos o mirar televisión durante las comidas puede disminuir la percepción consciente de cuánto se está comiendo.
Harvard Health Publishing advierte que esta alimentación "automática" puede favorecer excesos incluso cuando la elección de alimentos es relativamente saludable.
Aunque la investigación sobre este tema aún continúa desarrollándose,
revisiones ya encontraron asociaciones entre comer rápido y un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, aumento de peso y síndrome metabólico a largo plazo. Los investigadores aclaran que no se trata de una causa única, sino de un hábito que podría influir junto con otros factores del estilo de vida.
Hábitos simples para comer con calma
Recuperar algunos minutos de atención durante las comidas es más importante de lo que parece. Ten en cuenta estas estrategias simples para comer con más atención y darle más tiempo al cuerpo para registrar la saciedad:
Come sentando y evita pantallas, trabajo u otras distracciones mientras lo haces
Empieza la comida más despacio, especialmente durante los primeros minutos. Haz pausas breves para identificar si todavía existe hambre real
Intenta identificar sabores y texturas mientras comes
Intenta que almuerzo o cena duren al menos 15 o 20 minutos
Mastica un poco más cada bocado (sin obsesionarte con contarlos). Apoya los cubiertos unos segundos entre bocados
No se trata de una dieta ni una regla estricta. En muchos casos, simplemente recuperar unos minutos de atención durante las comidas puede ayudar al cuerpo a regular mejor el hambre, la saciedad y la energía diaria.
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas:
Frontiers in Nutrition, "Association Between Eating Speed and Metabolic Syndrome: A Systematic Review and Meta‑Analysis".
Harvard Health Publishing. "Slow down—and try mindful eating".
Harvard Health Publishing, "Distracted eating may add to weight gain".
Nutrients, "How Important Is Eating Rate in the Physiological Response to Food Intake, Control of Body Weight, and Glycemia?".
Physiology & Behavior, "The effect of mastication on food intake, satiety and body weight".
Recetas para disfrutar con calma