Alcohol y salud bucal: el riesgo que solemos pasar por alto
Tiempo estimado de lectura: 2m

GettyImages
El consumo excesivo de alcohol se asocia con diversos problemas de salud, como adicción, enfermedades hepáticas y cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Solo en 2019, se atribuyeron al consumo de alcohol aproximadamente 2,6 millones de muertes en todo el mundo.
Sin embargo, hay otro destino de sus efectos que suele recibir menos atención: la salud bucal.
La Federación Dental Internacional (FDI) advirtió que el consumo excesivo de alcohol también puede aumentar el riesgo de mal aliento, manchas, desgaste dental, caries, enfermedad periodontal e incluso traumatismos en la boca. Además, destacó su relación con el cáncer oral.
Pero ¿por qué ocurre esto? Uno de los factores clave es la saliva, que cumple una función protectora ya que ayuda a neutralizar los ácidos y a mantener los tejidos bucales en buenas condiciones.
La disminución de su producción, que puede estar asociada al consumo de alcohol, favorece la sequedad bucal y contribuye a un entorno más favorable para el desarrollo de problemas dentales. A esto se suman la acidez y el azúcar presentes en algunas bebidas alcohólicas, que pueden favorecer la erosión del esmalte y la aparición de caries.
En 2025, una revisión examinó las consecuencias del alcoholismo sobre la salud general y bucal. Entre los problemas descritos en personas con trastorno por consumo de alcohol se encuentran:
- Higiene oral deficiente
- Desgaste dental
- Bruxismo
- Determinadas enfermedades periodontales
Además, el alcohol es reconocido como un factor de riesgo para distintos tipos de cáncer. Uno de los mecanismos implicados es la formación de acetaldehído durante la metabolización del alcohol, una sustancia capaz de dañar el ADN. La combinación con otros factores, como el tabaco, aumenta el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, incluidos los de la cavidad oral y otras regiones de la cabeza y el cuello.
Cómo prevenir esta situación
Afortunadamente, expertos coinciden en que la prevención de este problema es posible mediante hábitos sencillos:
- Reducir el consumo de alcohol
- Mantener una higiene bucal adecuada
- Beber suficiente agua para prevenir la sequedad bucal
- Realizar visitas periódicas al dentista, para detectar y tratar cualquier complicación en etapas tempranas
Este artículo fue producido por Tomás Vicente, periodista especializado en Salud.
Fuentes consultadas:
