Alcohol y cáncer de mama: un factor de riesgo que puedes modificar
Tiempo estimado de lectura: 3m

Getty Images
El consenso científico, respaldado por décadas de investigaciones, es claro: el consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo modificables para el cáncer de mama.
Y esta afirmación sigue confirmándose en los laboratorios a medida que avanza una tendencia: las mujeres están bebiendo más que nunca.
Comprender la relación alcohol‑cáncer resulta fundamental para una prevención proactiva del cáncer de mama.
Aunque se trata de complejas reacciones químicas, el vínculo entre las copas y este cáncer se puede resumir de manera sencilla:
- Consumir incluso una bebida alcohólica al día puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de mama entre un 7% y un 10%.
- El alcohol se descompone en acetaldehído, una sustancia que daña el ADN (los genes) y puede provocar que los mecanismos de control del crecimiento celular fallen.
- También consumir alcohol puede elevar los niveles de la hormona llamada estrógeno en el organismo, lo cual favorece la proliferación celular y el desarrollo de cánceres de mama estimulados por los estrógenos.
Por eso, limitar el consumo de alcohol, incluir días sin alcohol u optar por cócteles sin alcohol son acciones prácticas para reducir el riesgo de cáncer de mama y favorecer su salud en general.
Y, aunque resulte difícil de creer, las mujeres jóvenes están en mayor riesgo. Así como sus organismos jóvenes suelen ser más saludables también, a la vez, son más “hábiles” para diseminar las células malas.
Sobre este tema, la Breast Cancer Research Foundation destaca tres mitos que hay que desterrar para no caer en la “trampa del alcohol”.
Mito 1. Consumir una bebida alcohólica al día es saludable
Realidad: Esta creencia probablemente se derive de los supuestos efectos positivos del alcohol en la salud cardiovascular. Los expertos sospechan que esto ha generado una especie de “aura de salud” que ha llevado a las personas a generalizar en exceso los beneficios del alcohol, extendiéndolos a otras enfermedades. En realidad, la teoría de que el consumo de alcohol es bueno para el corazón nunca ha estado bien fundamentada y, hasta la fecha, ninguna investigación ha demostrado una relación de causa y efecto.
Mito 2. El vino tinto ayuda a prevenir el cáncer
Realidad: Algunos datos surgidos décadas atrás sugirieron que la alta concentración de antioxidantes en el vino tinto, como el resveratrol, podría reducir el riesgo de cáncer. Si bien el resveratrol puede poseer ciertas propiedades anticancerígenas, no se encuentra exclusivamente en el vino tinto; existen otras fuentes, como los arándanos y las uvas.
Mito 3. El riesgo de cáncer de mama varía según el tipo de bebida alcohólica que se consuma
Realidad: No existe un tipo de alcohol más seguro. Cualquier bebida que contenga etanol (alcohol) —ya sea vino, cerveza o licores— aumenta el riesgo de cáncer de mama. Esto es así independientemente de la calidad o el precio del producto.
Aunque desarrollar cáncer es el resultado de complejas interacciones de factores medioambientales, de estilo de vida y hasta genéticos, conocer los factores que pueden aumentar el riesgo es esencial para empoderarte y así poder tomar control de tu salud.
Y empezar a conjugar con potencia la palabra prevención.
