¿Cuando las cosas no salen como quieres aprietas la mandíbula y te provoca gritar? ¿Si un auto va muy lento, sientes deseos de insultar al conductor? ¿No soportas el llanto de tu hijo? Si tu respuesta es sí a todas las preguntas, tenemos algo que decirte: la paciencia se puede cultivar (y vale la pena que lo hagas).