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Salud de la Mujer / Obesidad
Cómo disminuir la grasa abdominal después de la menopausia
09 de marzo 2026
Tiempo estimado de lectura: 4m
Grasa abdominal

GettyImages

La menopausia es un proceso natural que suele ocurrir alrededor de los 50 años. Durante este periodo se producen cambios hormonales que pueden modificar la silueta, favorecer la ganancia de peso y la acumulación de grasa en el abdomen. Esto último puede verse influido por distintos procesos que ocurren simultáneamente en el cuerpo durante esta etapa, destacándose:

Cambios hormonales y ganancia de peso

A medida que se acerca la menopausia, la disminución de los niveles de estrógeno y cambios en los niveles de andrógenos pueden contribuir al aumento de peso.
Este desequilibrio hormonal favorece la ganancia de peso, aumenta el apetito e incluso provoca antojos por alimentos dulces, salados o ricos en carbohidratos.
El aumento de peso durante y después de la menopausia, en promedio, suele ser de alrededor de 4.5 libras (2 kilogramos).

Hinchazón abdominal

La hinchazón abdominal es común durante y después de la menopausia. Dependiendo de la alimentación, el abdomen puede hincharse a lo largo del día debido a retención de líquidos o a la presencia de gases.
A diferencia de la ganancia de peso, la hinchazón suele variar durante el día y no es constante.

Cambios en la composición corporal

La forma del cuerpo puede cambiar durante y después de la menopausia. Esto se debe a que parte de la grasa que antes se acumulaba en los glúteos y muslos tiende a desplazarse hacia el abdomen.
Incluso sin un aumento significativo de peso, es posible que la ropa ya no quede igual que antes.
Esto puede deberse a los cambios hormonales propios de esta etapa, así como a factores genéticos y modificaciones en los hábitos alimentarios o de actividad física.

¿Es posible bajar de peso después de la menopausia?

El cuerpo puede verse diferente después de la menopausia. Aun así, es importante intentar mantener el peso dentro de un rango saludable de acuerdo con la estatura y la constitución ósea.
Algunos indicadores, como el índice de masa corporal (IMC), pueden servir como guía para evaluar si el peso se encuentra dentro de un rango saludable. Sin embargo, siempre es recomendable consultar con un médico o nutricionista para una evaluación más precisa.
Otros aspectos para tener en cuenta son:

Alimentación

Para perder peso es importante mantener una alimentación equilibrada, baja en calorías, grasas y azúcares, y moderar la ingesta de sal.
Una reducción gradual de peso ‑aproximadamente 1 libra (0.5 kg) por semana‑ suele ser una meta razonable. Además, conviene evitar las dietas de moda, ya que a menudo el peso perdido se recupera rápidamente y pueden afectar la salud.
  • Incluir: alimentos ricos en fibra y antioxidantes como moras, nueces y vegetales de hojas verdes. También es recomendable consumir alimentos con buen aporte de calcio y hierro.
  • Reducir: cafeína y bebidas alcohólicas, en el caso de consumirlas.
  • Mantener: buenos niveles de hidratación, preferiblemente con agua. Evitar bebidas azucaradas o con gas.

Actividad física

Durante y después de la menopausia los niveles de energía tienden a disminuir, reduciendo a su vez las ganas de hacer ejercicio.
Aun así, es importante mantenerse activa entre 3 y 4 veces por semana con ejercicios aeróbicos, entrenamiento de fuerza y resistencia. Caminar diariamente también es una buena opción, así como incluir ejercicios de flexibilidad como estiramientos o yoga.

Control del estrés

El estrés también puede contribuir a la sensación de hinchazón abdominal. Por eso, puede ser útil dedicar tiempo a actividades que ayuden a relajarse, como la jardinería, la meditación, la atención plena (mindfulness) u otras prácticas similares.
La menopausia forma parte del ciclo natural de la vida y es normal que el cuerpo cambie durante esta etapa. Aunque los factores genéticos influyen, mantener hábitos saludables, como una buena alimentación, actividad física regular y manejo del estrés, puede ayudar a mejorar el bienestar general.
Este artículo fue producido por la licenciada en Nutrición Gloria Rabell
Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Clínica Mayo.
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