Dejar de fumar ¿mejora la salud mental?

21 may. 2021

Dejar de fumar ¿mejora la salud mental?

Tiempo de lectura: 5 minutos

Existe la idea de que fumar por lo general ayuda a las personas a controlar el estrés y que puede proporcionar beneficios similares a la medicación para tratar ciertos trastornos de ansiedad y depresión. Sin embargo, dos investigaciones  recientes prueban que el tabaquismo tiene efectos negativos en la salud mental de las personas y que dejar de fumar podría ayudar a mejorarla. 

Estas nuevas evidencias desmitifican la percepción de que fumar relaja, tranquiliza e incluso produce una satisfacción generalizada y rechazan esa visión benevolente del tabaco. 

Hay pruebas suficientes de los graves perjuicios del tabaquismo desde hace décadas y la población también está cada vez más informada sobre los peligros para la salud respiratoria y cardiovascular. Lo que muchos probablemente no sepan es que dejar de fumar además podría mejorar la salud mental.

Lo que demuestran los nuevos estudios

Un grupo de investigadores de las universidades de Bath, Birmingham, Oxford y la Universidad de Nueva York analizó recientemente un total de 102 estudios internacionales de alto impacto, en los que tomaron parte más de 190.000 personas. Estos trabajos científicos buscaban un vínculo entre el abandono del tabaco y la mejora en el estado mental y habían sido publicados en un centenar de revistas médicas prestigiosas.

Al revisar los distintos estudios, encontraron una clara evidencia de que “el abandono del tabaquismo se asocia con mejoras pequeñas a moderadas en la salud mental”.

La investigación concluyó que las personas que dejaron de fumar durante al menos 6 semanas experimentaron menos depresión, ansiedad y estrés que las personas que continuaron fumando. Las personas que dejaron de fumar también experimentaron sentimientos más positivos y un mejor bienestar psicológico.

Estos resultados, publicados en Cochrane Library,  prueban que el hábito de fumar es nocivo también para el estado psicológico de las personas. 

En el mismo trabajo se indica que la ansiedad, la depresión y el estrés son los trastornos mentales que tienen mayor relación con el tabaco.

Estos resultados rompen con un estereotipo claro sobre el tabaco: fumar no tendría ningún efecto beneficioso sobre el estado mental.

La relación entre tabaco y depresión

La depresión es un trastorno mental de notable gravedad que produce en las personas que lo padecen estados de constante tristeza, apatía, desmotivación e irritabilidad.

Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, alrededor del  4%. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración, puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio.

Este desorden mental es preocupante en sí mismo, pero, además, puede complicar los síntomas de otras patologías y retrasar su curación o contribuir a producir nuevos daños. La depresión puede hacer que las personas sean más propensas a abandonar su propia salud o la de otros seres queridos. Puede conducir a abusar del tabaco, el alcohol y de otras sustancias adictivas.

Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard señala, en otro trabajo, que fumar enmascara los síntomas de la depresión. A corto plazo, dicen, el tabaco puede mitigar la tristeza, impidiendo que los síntomas del trastorno principal se muestren con claridad.

 Esto parece resultar especialmente grave entre los jóvenes, en los que fumar puede retrasar la maduración mental y hacerlos más proclives a la depresión. Un estado de depresión provoca el uso de nicotina mucho más que otras emociones negativas. Se cree que los sentimientos de tristeza no solo están asociados con el tabaquismo, sino que en realidad pueden causarlo.

“Cuando los fumadores se sienten tristes prenden un cigarrillo e inhalan más y más profundamente. No sorprende que los cigarrillos sean una solución al problema de la tristeza que los fumadores parecen ejercer con eficacia”, señala la investigación de Harvard.  

Tabaco, una enfermedad crónica

El tabaquismo es la principal causa mundial de enfermedad y muerte prevenibles. Una de cada dos personas que fuman morirá a causa de una afección relacionada con el tabaquismo a menos que dejen de hacerlo.

Los jóvenes son un segmento de mercado importante para la industria tabacalera. Los estudios muestran que 9 de cada 10 fumadores empiezan antes de cumplir 18 años, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). A nivel mundial, más de 40 millones de jóvenes entre 13 y 15 años ya han comenzado a consumir tabaco.

La dependencia del tabaco causa unas 480.000 muertes anuales en Estados Unidos, lo que hace de este problema la principal causa de enfermedades y fallecimientos evitables en el país, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés.

En resumen, el tabaquismo debe considerarse una enfermedad adictiva, crónica y recurrente, que además es culpable directa o indirectamente de muchas otras afecciones crónicas. En América Latina y el Caribe, el 80 por ciento de las muertes se relaciona con enfermedades crónicas no trasmisibles. Se trata de problemas cardiovasculares, cáncer, diabetes y afecciones respiratorias y el tabaco puede causar o agravar cualquiera de estas afecciones.

Los problemas de salud mental van a menudo vinculados a estas enfermedades de larga duración o incurables. Dejar de fumar contribuye doblemente a la lucha contra las enfermedades crónicas. Por un lado, se elimina del cuerpo el agente tóxico que contribuye a producir esas dolencias o a empeorarlas. Por otro, se reducen los síntomas de estrés, ansiedad y depresión, facilitando el proceso de cura y recuperación de las personas enfermas.

Dejar de fumar y adoptar hábitos sanos, finalmente, es una decisión que impacta de forma inmediata en la mejora del bienestar de las personas y en su estado de salud, tanto física como mental.

Recuerde, siempre consulte con su médico u otro profesional de la salud calificado para determinar las mejores opciones para su cuerpo y salud, y para responder a cualquier pregunta que pueda tener con respecto a cualquier asunto médico. 

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