La verdad acerca de cómo el cáncer de mi madre me cambió la vida

5 oct 2018

La verdad acerca de cómo el cáncer de mi madre me cambió la vida

“Crecí en una familia muy unida y esa cercanía entre mis padres, mis hermanos y yo fue fundamental para mí. Siempre supe que si algo sucedía, ellos estarían ahí para mí. Es gracioso ¿no? Con qué frecuencia decimos eso, en especial en el negocio de los seguros… si algo sucede. Una idea lo suficientemente vaga como para ocultar nuestros miedos detrás de ella, sin pensar realmente acerca de cómo ese "algo" podría ser o parecer.

Perdí ese lujo hace dos años. La familia estaba celebrando la víspera de Año Nuevo como siempre lo hacíamos, y mi madre sintió un dolor muy fuerte en su cuello y posteriormente descubrió una protuberancia. Al principio, todos pensamos que era una distensión muscular de algún tipo, un nudo que desaparecería.

Pero no fue así. Empeoró. Así que hice lo que cualquier hija haría, me mostré firme y le insistí para que fuera al médico. Al principio, pensaron que era una infección y le recetaron antibióticos. Sin embargo, los antibióticos empeoraron su condición en lugar de mejorarla. Esto nos llevó a consultar a un técnico de emergencias médicas (ENT, por sus siglas en inglés), quien solicitó un sonograma y luego una biopsia.

Lo que recuerdo con más claridad es que incluso mientras todo esto sucedía, todos manteníamos una buena actitud. De hecho, mi madre, mi hermano y yo bromeábamos acerca del hecho de que el ENT era muy apuesto.

Y al minuto siguiente, nos estaban informando que ella tenía cáncer en estadio cuatro, que había hecho metástasis en su cuello y la base del cráneo. La cirugía no era una opción debido a que comprometería gravemente su calidad de vida, incluso le podría costar su capacidad para hablar.

De repente, aquel si algo sucede era una realidad dolorosa y todo se volvió diferente. La parte más difícil es que ni siquiera es como lo pensabas. Sí, mi padre tuvo que trabajar horas extra para mantener en marcha el negocio familiar. Sí, tuve que reorganizar mi horario en la escuela y en el trabajo para poder estar ahí y llevar a mi madre a todas sus citas, pero ese ajuste fue fácil comparado con el resto.

La parte más devastadora de ver a un ser querido sufriendo a causa del cáncer es observar cómo lo cambia. Hay aspectos físicos, por supuesto, debido a que la quimioterapia y el tratamiento de radiación tienen un grave efecto. Mi madre estaba perdiendo demasiado peso tan rápido que se ponía varias prendas de vestir y escondía cosas en sus bolsillos para tratar de evitar que los médicos lo notaran.

El otro efecto, en el que en muy pocas ocasiones pensamos, se relaciona con la personalidad. En el caso de mi madre, el cáncer cambió su perspectiva de la vida, cambió la manera en la que ella actuaba en ciertos días, o incluso lo que la ponía feliz o triste. No todos los cambios fueron malos, pero fueron cambios.

Mi madre pasó de ser una presencia familiar y constante en mi vida a ser alguien a quien yo tenía que conocer de nuevo. Y esta idea que uno tiene de que cuando el cáncer se vaya, todo volverá a ser como era antes, es solamente una ilusión.

Mi madre es diferente después del cáncer, pero ahora yo también soy diferente. He sentido la presión de tratar de permanecer fuerte para ella, para mi padre y mis hermanos. He sentido la culpa por los momentos de frustración, o incluso de ira, que he experimentado mientras todos estábamos atravesando por esto.

No experimenté la realidad física del cáncer, pero sí la montaña rusa de emociones que me cambió a mí y a mi familia para siempre. De alguna manera nos hizo más fuertes y nos unió más que antes. También nos desafió de una manera que nunca imaginamos. Mi madre todavía está luchando y, como una familia, aún estamos trabajando para cuidar de ella y de cada uno.

Por eso, cuando hablamos acerca del cáncer y su impacto sobre los cuidadores, así como en los pacientes, los animo a que tengamos una conversación honesta. Es probable que mi experiencia sea similar a la suya o puede ser que tenga que enfrentarla en el futuro. En cualquier caso, no espere para que la frase si algo sucede se vuelva una realidad antes de empezar a pensar acerca de lo que esto significa.”

Cómo cuidar sin olvidarnos de nosotros mismos

Cuidar a alguien y darle apoyo en estas circunstancias puede ser un desafío. Muchas personas que cuidan a enfermos dejan a un lado sus propias necesidades y sentimientos para enfocarse en la persona con cáncer. Puede ser difícil mantener esto por mucho tiempo, y eso no será bueno para su salud. La tensión puede tener tanto efectos físicos como psicológicos. Si no se cuida, no podrás cuidar a otros.

Antes que nada, recuerde que cuidar de sus propias necesidades, esperanzas y deseos puede darle la fuerza que necesita para seguir adelante. ¿Cómo lograrlo?

  • Dedique tiempo para sí mismo
    Busque tiempo para relajarse en un pasatiempo que le agrade. No descuide tu vida personal. Mantenga su rutina lo más que pueda y pida ayuda para tener ratos libres para usted.
  • Únase a un grupo de apoyo
    Éstos grupos pueden reunirse en persona, por teléfono o Internet. Pueden ayudarle a que tenga nuevas perspectivas de lo que está sucediendo, a obtener ideas sobre cómo salir adelante gracias a la experiencia de otras personas que logrado superar la situación.

  • Aprenda más acerca del cáncer
    El hecho de entender la situación médica del paciente con cáncer puede hacer que se sienta con más confianza y control. Por ejemplo, conocer en qué estadio está la enfermedad, lo que se espera del tratamiento o sus efectos secundarios.
  • Hable con los demás
    Comentar con otras personas los problemas por los que se está pasando es muy importante para quienes cuidan a enfermos.
  • Conéctese con su ser querido enfermo
    El cáncer puede acercarlos a usted y a su ser querido más que nunca, y así podrán enfrentar juntos los desafíos. Si pueden, tómense su tiempo para compartir momentos especiales los dos.
  • Busque lo positivo
    Puede ser difícil encontrar momentos positivos cuando tiene que cuidar a una persona enferma. Algunos cuidadores dicen que buscar las cosas buenas de la vida y sentir la gratitud les ayuda a sentirse mejor. Entienda que está bien reir y estar de buen humor aun cuando su ser querido esté en tratamiento. De hecho, es saludable.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer (NHI), Cómo cuidarse mientras cuida a un ser querido

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