¿Sabe qué hay dentro de sus cosméticos?

26 jul 2018

¿Sabe qué hay dentro de sus cosméticos?

El consumidor nunca ha estado más preparado e informado que ahora. Vivimos la edad de oro de la información digital, a sólo un clic de opiniones expertas, reseñas verificadas y noticias actualizadas en tiempo real. Cuando se trata de comprar, nos creemos seres totalmente evolucionados: rápidos y educados primates, equipados con los radares de ofertas y detectores de estafas más avanzados del reino animal.

No obstante, hay una categoría de productos que desafía hasta a los más veteranos compradores: los cosméticos. Hombres y mujeres utilizan a diario lociones, colonias, desodorantes, maquillajes y shampoo, entre otros, pero la mayoría no lee las etiquetas de estos productos, o si lo hacen, no las entienden. Esto se debe a que dichos ingredientes, en general, solo son conocidos por los expertos; además, las empresas de cosméticos usan tácticas de publicidad cada vez más astutas para convencer a los consumidores que sus productos son tan efectivos como inocuos. Aparecen en sus etiquetas palabras como “orgánico” o “hipoalergénico” sin que la ley les exija cumplir con estas promesas.

Como resultado, estamos expuestos todos los días a ingredientes peligrosos (o posiblemente peligrosos) cada vez que usamos nuestros productos para el cabello y la piel. Según un estudio de más de 2,300 personas sobre productos de cuidado personal realizado por el Grupo de Trabajo Medioambiental (Environmental Working Group o EWG por sus siglas en inglés) y otras organizaciones de interés público y salud medioambiental, 12.2 millones de adultos en Estados Unidos están expuestos a cancerígenos probables o posibles en ciertos cosméticos.

Los efectos adversos de estos ingredientes van de moderados a severos, pero hay una verdad incuestionable: no hay suficiente regulación y responsabilidad sobre estos productos. Veamos a continuación, una breve guía para entender y evitar los ingredientes tóxicos más comunes.

¿Cosmético o droga (o jabón)?

Quizás se esté preguntando qué es exactamente un cosmético. La respuesta no es tan obvia como algunos piensan, y hasta podría sorprenderse. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) decide si algo es un cosmético basado en el uso previsto para ese producto, y define el uso de los cosméticos como producto para “limpiar, embellecer, aumentar el atractivo o modificar la apariencia”.

Ciertos productos se consideran cosméticos y drogas a la vez si sus usos están relacionados con el tratamiento o el diagnóstico de alguna enfermedad o condición. Un ejemplo es la pasta de dientes con flúor, dado que promete no sola embellecer los dientes sino también prevenir las caries.

Por otro lado, el jabón, cuando está compuesto de una sal álcali de ácidos grasos y se etiqueta, comercializa y presenta solo como jabón, no se considera un cosmético y está dentro del marco regulador de otra entidad, en el caso de los Estados Unidos, la Consumer Product Safety Commission (CPSC), no de la FDA.

Aunque la FDA y organismos similares regulan tanto las drogas como los cosméticos, a las compañías de cosméticos—a diferencia de las farmacéuticas—no se les exige cumplir con las mismos estándares de seguridad. Los requisitos para las etiquetas de estas compañías son bastante permisivos, y aún más preocupante es el hecho de que no están obligados por ley a reportar las quejas que hacen sus consumidores. En 2014, la FDA finalmente decidió investigar a la empresa de productos de cabello Wen Hair Care luego de recibir 127 quejas de sus consumidores porque se les caía el pelo. De acuerdo con un informe publicado en The Journal of the American Medical Association (JAMA) en 2017, para ese entonces la compañía ya había recibido (y ocultado) 21,000 quejas.

Comparado con Europa, los Estados Unidos son mucho menos estrictos con respecto a los cosméticos. Desde 2009, la Unión Europea ha prohibido 1,328 sustancias químicas de los cosméticos, mientras que la lista de los estadounidenses suma unos 30 químicos. Como la FDA regula los cosméticos solamente cuando recibe quejas directamente de los consumidores (y no de los fabricantes del producto), las compañías de cosméticos suelen ser investigadas una vez que ya ocurrió un problema de salud, y no antes; en otras palabras, cuando ya es demasiado tarde.

Cómo descifrar la etiqueta

“Hasta cuando se trata de productos regulados, como el filtro solar, la FDA es peligrosamente laxa sobre los ingredientes que están permitidos y en muy pocos casos prohíben, aun cuando hay prueba de que causan daño”, explica Nina Zilka, fundadora de Alder New York, una línea de productos para la piel y el cabello “limpios” o libres de ingredientes tóxicos. Es por esta razón, dice, que los consumidores deben mantenerse al tanto de cuáles son los ingredientes peligrosos y aprender a leer las etiquetas, que muchas veces son sumamente largas y complicadas.

En su lista de los tres ingredientes más comunes y peligrosos en los cosméticos, Zilka incluye a la oxibenzona, un bloqueador solar químico que suele encontrarse en los filtros solares.

“La oxibenzona produce alteraciones hormonales, que es más que suficiente para considerarla como peligrosa, pero además se ha descubierto que su uso daña los arrecifes de coral. Es tan así que Hawai ha propuesto una ley para prohibir la sustancia,” explica Zilka. “Pero claro, los grupos de interés y fabricantes de bloqueadores solares se oponen a esta ley, ya que tendrían que reformular todos sus productos tóxicos”. Para un día de playa, es mejor buscar un bloqueador solar que contenga óxido de zinc u óxido de titanio entre sus ingredientes activos, en vez de oxibenzona.

Zilka indica dos otros ingredientes como especialmente dañinos: las fragancias sintéticas, que aparecen en las etiquetas como “fragancia” o “perfume,” y el triclosán, un agente bactericida que aparece en los desinfectantes y pastas dentales. “El mayor problema de las fragancias sintéticas es que, legalmente, los fabricantes no están obligados a listar cada ingrediente que componen la fragancia”, advierte Zilka. “Así que cuando vemos ‘fragancia’ o ‘perfume’ en una etiqueta, no sabemos realmente qué significa”.

Las fragancias pueden contener, por ejemplo, ftalatos, compuestos químicos usados en plásticos que se han asociado con algunos tipos de cáncer, entre otros eventos adversos. En lugar de fragancias sintéticas, busque productos perfumados con aceites esenciales o bien inoloros. 

“El triclosán es un alterador hormonal conocido, y su ubicuidad lo hace aún más peligroso ya que estamos expuestos tan frecuentemente”, agrega Zilka. Si vemos este ingrediente en una etiqueta, debemos “poner ese producto en nuestra lista de ‘No Utilizar’”.

Sea un consumidor “limpio”

La lista de sustancias a evitar no se limita a estos tres ingredientes. Zilka recomienda informarse en organizaciones sin fines de lucro e independientes como el Environmental Working Group (EWG). Su base de datos The Skin Deep Database, que por ahora sólo existe en inglés, es un recurso muy útil dado que otorga a cada ingrediente un puntaje del 1 al 10 según el nivel de seguridad probada.

Por último, si sufre algún efecto secundario o adverso a causa del uso de un cosmético, es importante reportarlo a la FDA o al organismo equivalente en cada país. En el caso de la FDA, el sitio ofrece instrucciones detalladas en español para enviar quejas, aquí. Recuerde que reportar una queja al fabricante del producto no sirve, debe hacerlo a través de un organismo gubernamental. Es la única manera de que un ingrediente o sustancia tóxica llegue a ser restringida o prohibido.

Fuentes
Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), https://www.fda.gov/downloads/Cosmetics/GuidanceRegulation/LawsRegulations/UCM488795.pdf, Centers for Disease Control and Prevention (CDC), National Report on Human Exposure to Environmental Chemicals (Updated March 2018), JAMA, Adverse Events Reported to the US Food and Drug Administration for Cosmetics and Personal Care Products, Environmental Working Group (EWG), “The Trouble with Ingredients in Sunscreens,” https://www.ewg.org/sunscreen/report/the-trouble-with-sunscreen-chemicals/#.W04EsdhKhE4, Breast Cancer Prevention Partners (BCPP), “Phthalates”

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