El cáncer es un problema creciente de salud pública en América Latina y el Caribe: se diagnostican cerca de 1,5 millones de nuevos casos cada año y unas 741.000 muertes en ese tiempo, según indican datos analizados.
Los investigadores pronostican un aumento de hasta un 67% en estas cifras para 2040, si no se establecen programas que prevengan, detecten o traten el cáncer a tiempo en todos los estratos de la sociedad.
Los principales tipos de cáncer que afectan a la Región incluyen el de
próstata y mama (los dos más frecuentes), colorrectal y
de pulmón (este último es la principal causa de muerte por cáncer). Y persisten altas tasas de mortalidad derivadas del diagnóstico tardío, el acceso limitado a la atención médica y las desigualdades persistentes.
A nivel regional, las tasas de incidencia de cáncer son más altas en América del Sur y más bajas en América Central, mientras que las tasas de supervivencia son más bajas en el Caribe.
Entre el 30% y el 50% de todos los casos de cáncer son prevenibles. La prevención, además de evitar la enfermedad y prolongar la vida, ofrece la estrategia más rentable a largo plazo para el control del cáncer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que se trata de una estrategia combinada que involucra acciones gubernamentales y acciones individuales, “para fortalecer las políticas y los programas nacionales con el fin de concientizar y reducir la exposición a los factores de riesgo del cáncer, así como para garantizar que las personas reciban la información y el apoyo necesarios para adoptar estilos de vida saludables”.
Los casos de cáncer han aumentado al tiempo que los epidemiólogos han observado una transición de aquellos relacionados con infecciones a los vinculados con cambios en el estilo de vida como el tabaquismo, la obesidad y la
mala alimentación.
Acciones individuales y colectivas
La Organización Panamericana de la Salud, junto con World Code Against Cancer y la International Agency for Research on Cancer, parte de la Organización Mundial de la Salud, elaboró una serie de recomendaciones que combinan acciones colectivas e individuales, para intentar revertir la curva ascendente del cáncer en la Región.
Entre ellas, están:
Prevenir que las personas que no fuman utilicen cigarrillos electrónicos. El consumo de cigarrillos electrónicos por parte de adolescentes y adultos jóvenes está en aumento en América Latina y el Caribe. El uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes no fumadores se asocia con el posterior consumo de tabaco. Y esto aumenta dramáticamente el riesgo de cáncer de pulmón, entre otros.
Mantener una dieta saludable. Limitar el consumo de
alimentos ultraprocesados. Estos productos son ricos en azúcar, grasas y sal, y contienen aditivos artificiales. El consumo de ultraprocesados se asocia con una serie de problemas de salud, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, y, por lo tanto, con los cánceres relacionados con la obesidad.
Limitar el consumo de bebidas muy calientes. Beber bebidas muy calientes aumenta el riesgo de cáncer de esófago. Varios países de la región consumen grandes cantidades de bebidas muy calientes, como el mate.
Evitar el consumo de alcohol. Este consumo es responsable de miles de muertes anuales en la Región y está causalmente asociado con varios tipos de cáncer. Según el documento, no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.
Evitar cocinar y calentar con carbón y leña en interiores. El carbón y la leña son los principales combustibles utilizados para cocinar en aproximadamente el 10% de los hogares urbanos y el 50% de los hogares rurales en América Latina y el Caribe. La quema de carbón y leña en interiores es una causa de
cáncer de pulmón. Las mujeres y los niños, que suelen ser responsables de las tareas domésticas, son quienes sufren la mayor carga de salud debido a la contaminación del aire interior.
Solucionar el problema de la contaminación del aire exterior. La mayor parte de la población de América Latina vive en lugares con altos niveles de contaminación del aire debido a las emisiones de la industria, la generación de energía, el transporte y la quema doméstica. La contaminación del aire exterior está causalmente asociada con el cáncer de pulmón.
Tratar la infección por Helicobacter pylori. Los médicos deben informar, y los pacientes preguntar, sobre los beneficios de la detección y el tratamiento de la infección por esta bacteria. La infección crónica por
Helicobacter pylori es una causa de cáncer de estómago. El tratamiento de erradicación de esta bacteria reduce el riesgo de cáncer gástrico y debe considerarse para las poblaciones de alto riesgo.
Prevenir infecciones virales. Es importante pruebas de detección y tratamiento para la
hepatitis B, la
hepatitis C y el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). La hepatitis viral sigue siendo la principal causa de cáncer de hígado en América Latina y el Caribe. El VIH está directa e indirectamente asociado con varios tipos de cáncer. Además, hay tratamientos efectivos para las infecciones por hepatitis B, C y el VIH. El uso de condones previene las infecciones de transmisión sexual relacionadas con el cáncer.
Pruebas de detección del cáncer
Prueba de sangre oculta en heces y colonoscopía. Una prueba de sangre oculta en heces cada dos años, seguida de una endoscopía para pacientes con resultado positivo, y la
colonoscopía en la vida de una persona entre los 50 y los 74 años, con seguimiento de ser necesario, son acciones críticas. El cáncer colorrectal es la tercera causa principal de muerte por cáncer en la Región.
Se ha demostrado que tanto las pruebas de sangre oculta en heces como la colonoscopía son efectivas para reducir la incidencia y la mortalidad por
cáncer colorrectal.
En muchos países de la región, faltan programas organizados de detección de cáncer colorrectal con procesos de garantía de calidad, aunque la mayoría cuenta con guías nacionales, dice el documento de las entidades especializadas.
Mamografía. La cobertura de mamografía en la región de América Latina y el Caribe no es óptima, con tasas inferiores al 60%, dice el documento. Se trata de una prueba preventiva que puede detectar tumores altamente tratables. Además, un examen clínico de mamas realizado por un profesional de la salud capacitado puede identificar muchos tipos diferentes de anomalías y signos de advertencia.
Prueba del virus del papiloma humano (VPH). Se recomienda esta prueba a partir de los 30 años, al menos dos veces en la vida, una antes de los 35 años y otra antes de los 45 años. El cáncer de cuello uterino es una de las principales causas de muerte entre las mujeres en América Latina y el Caribe. La prueba del VPH busca los tipos de VPH de alto riesgo que tienen más probabilidades de causar lesiones precancerosas y cáncer de cuello uterino.
La
vacuna para la prevención del VPH es una herramienta de salud pública para evitar el desarrollo de cáncer.