El corazón de las mujeres no es más fuerte

25 mar. 2021

El corazón de las mujeres no es más fuerte

Tiempo de lectura: 5 minutos

Ha llegado el momento de desterrar un mito que todavía perdura: los problemas cardiovasculares afectan principalmente a los hombres. Lo cierto es que la enfermedad cardíaca afecta por igual a los dos géneros. Es una de las afecciones crónicas de mayor impacto en la salud y en los sistemas de atención médica. Es la causa número uno de muerte entre las mujeres en todo el mundo.

Es por eso que los expertos dicen que las campañas sobre la salud del corazón deberían apuntar a las mujeres, con la misma fuerza y tenacidad que lo hacen las iniciativas para prevenir el cáncer de mama, por ejemplo.

Como cuidadoras y proveedoras, las mujeres tienden a cuidar a los demás antes que a ellas mismas y muchas minimizan los síntomas que podrían ser signos de una enfermedad cardíaca. Le restan importancia a ciertos problemas y atribuyen las palpitaciones al estrés y las molestias en el pecho a un poco de acidez.

Es un hecho que durante mucho tiempo la investigación sobre las enfermedades cardíacas se ha centrado en los hombres, que mueren a causa de enfermedades cardiovasculares pero también de otras afecciones. “Según datos de 2020, menos del 40% de los participantes de los ensayos clínicos eran mujeres, una brecha alarmante que debe abordarse para garantizar que la investigación incluya las necesidades únicas de las mujeres”, dice la American Heart Association (AHA).

¿Qué es la enfermedad cardíaca exactamente?

Cuando se habla de "enfermedad cardíaca" se hace referencia a varios tipos de afecciones cardíacas. El tipo más común es la enfermedad de las arterias coronarias, que afecta el flujo sanguíneo al corazón. La disminución del flujo sanguíneo puede provocar un ataque cardíaco. Esto ocurre cuando una parte del músculo cardíaco no recibe suficiente sangre.

A veces, la enfermedad cardíaca puede ser "silenciosa" y no diagnosticarse hasta que la persona experimenta signos o síntomas de un ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o una arritmia. Esto es particularmente cierto en el caso de las mujeres, que reparten su tiempo entre la familia y el trabajo, y suelen relegar la atención médica preventiva y el chequeo anual, la cita con el médico de cabecera en la que se realizan pruebas que podrían alertar sobre estas afecciones de manera temprana.

Cuando ocurren estos eventos, los síntomas que puede sentir la mujer son:

  • Ataque cardíaco: dolor o malestar en el pecho, dolor en la parte superior de la espalda o el cuello, indigestión, acidez, náuseas o vómitos, fatiga extrema, malestar en la parte superior del cuerpo, mareos y dificultad para respirar.
  • Arritmia: sensación de que “salta” el pecho (palpitaciones).
  • Insuficiencia cardíaca: dificultad para respirar, fatiga o hinchazón en los pies, tobillos, piernas, abdomen o venas del cuello.

¿Cómo se llega a esta enfermedad crónica?

No entender las causas y desestimar los síntomas es la combinación fatal. Los principales factores de riesgo de la enfermedad cardíaca son:

Hipertensión. Es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos, que trasladan esa sangre a todo el cuerpo. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear. Si se deja sin tratar, este daño puede generar insuficiencia cardíaca.

Tabaquismo. Contra lo que también es una creencia popular, el consumo de tabaco no solo es un factor de riesgo de cáncer de pulmón, sino también de afecciones cardíacas. Aunque el tabaquismo es menor en las mujeres, y las cifras están en baja, todavía hay 244 millones de mujeres que fuman a diario a nivel mundial.

Obesidad y sobrepeso. Desde 1975, el número de personas obesas y con sobrepeso se ha triplicado en  América Latina y el Caribe. En México, por ejemplo, la obesidad se considera una crisis de salud pública: el 76.8% de las mujeres tienen sobrepeso u obesidad. Estas dos afecciones puede provocar la acumulación de material graso en las arterias (los vasos sanguíneos que llevan la sangre a los órganos). Si las arterias que llevan sangre al corazón se dañan y se obstruyen, puede provocar un ataque cardíaco.

Sedentarismo. La falta de actividad física en mujeres es crítica y, desterrando otra creencia persistente, no siempre tiene que ver con la falta de voluntad. Además de la carga de trabajo dentro y fuera del hogar, las mujeres pueden enfrentar otros impedimentos para realizar ejercicio, como vivir en zonas densamente pobladas con altas tasas de criminalidad, riesgo por el tráfico, mala calidad del aire o la falta de parques y plazas seguras para ejercitarse.

Tres pequeños grandes cambios

La buena noticia es que las enfermedades cardíacas son prevenibles en la mayoría de los casos. Con voluntad personal, pero también con sistemas de salud pública y atención médica que apoyen los cambios, especialmente en las zonas más vulnerables de la región.

La Organización Mundial de la Salud tiene tres mensajes clave para proteger la salud del corazón:

  • El consumo de tabaco, una dieta poco saludable y la inactividad física aumentan el riesgo de infartos de miocardio y ataques cerebrales.
  • Realizar actividad física o caminar durante 30 minutos por lo menos 5 días a la semana, ayuda a prevenir estas afecciones.
  • Comer al menos 5 raciones de frutas y hortalizas al día, y limitar el consumo de sal a menos de una cucharadita al día también ayuda a prevenir la enfermedad cardíaca. Para lograr esto es esencial controlar la ingesta de sal, consumiendo menos alimentos procesados o enlatados que tienen un alto contenido de sodio.

Un aspecto muchas veces olvidado del riesgo cardíaco es la salud mental. Las presiones de la vida diaria también pueden causar un estrés prolongado e incluso depresión, y ambas afecciones pueden impactar en el corazón. En este caso es esencial dejar de creer que la mujer maravilla existe en la vida real. Hay que pedir ayuda y no tratar de resolver todos los problemas a la vez, sin apoyo. En esta área, nuevamente aplica la decisión personal pero también un sistema que apoye el cuidado de la salud mental, libre de estigmas y prejuicios.

En todos los casos, siempre hable con su médico sobre las mejores opciones para su salud y bienestar.

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