Terapia con animales: los efectos en el tratamiento del cáncer

16 oct 2020

Terapia con animales: los efectos en el tratamiento del cáncer

Tiempo de lectura: 6 minutos, 46 segundos

Las personas que tienen mascotas, especialmente perros, saben de su efecto beneficioso para la fortaleza mental: alegran el ánimo, acompañan, son fieles y agradecidos y entregan mucho más cariño del que devuelven. Lo que no todo el mundo sabe es que, cada vez más, se emplean en terapias para enfermedades como el cáncer. La ciencia ha probado que las mascotas pueden ser realmente curativas.

El empleo de animales en diferentes técnicas médicas y psicológicas viene de lejos. Ya en una fecha tan temprana como 1969, Boris M. Levinson publicaba su libro “Psicoterapia infantil asistida con animales", un trabajo pionero que puso las bases para comprender en qué medida los animales pueden contribuir a mejorar el bienestar mental y físico de una persona. En él, Levinson explicaba de qué forma la intervención de un perro en un tratamiento psicológico había resultado clave para el éxito de la terapia.

Desde entonces, la ciencia no ha dejado de explorar este terreno. De la psicología, pronto se pasó a otros ámbitos de la medicina y hoy se considera frecuente utilizar perros y otros animales en la recuperación de diferentes dolencias.

Tan habitual es, que los profesionales que emplean estas técnicas con animales se han agrupado en la Asociación Internacional de Organizaciones de Interacción Humano-Animal, la IAHAIO, por sus siglas en inglés. La institución sigue los avances de los diferentes aportes que pueden brindar los animales: intervenciones (ámbito psicológico), educación, acompañamiento, coaching y, lo más interesante, la llamada terapia asistida con animales, que tiene que ver con dolencias físicas. Para esta organización, se trata de una “intervención terapéutica planificada, estructurada, y con unos objetivos definidos, la cual es dirigida y/o conducida por profesionales de la salud”. Esta entidad también señala que las terapias deben ser conducidas por personal calificado, con los títulos pertinentes y en los lugares correctos.

Además, estos profesionales deberán cuidar las necesidades, la salud y el grado de estrés de los animales participantes.

Los terapeutas que emplean animales en los tratamientos buscan que formen parte del proceso integral y que, gracias a ello, se promueva una mejora física, social, emocional y/o cognitiva en los enfermos.

En general, las terapias consisten en dejar que las personas enfermas pasen tiempo con los animales, se relacionen con ellos, los cuiden, paseen o, simplemente, acaricien. Ese contacto estrecho con estos seres desencadena los efectos beneficiosos que estudia la zooterapia.

En las tareas médicas se pueden utilizar muchos animales, pero los más habituales son los perros. Acostumbrados a vivir con las personas desde hace miles de años, son amigos fieles y abnegados. Por supuesto, se emplean razas dóciles y muy afectuosas, de tal forma que nunca haya riesgos de ningún tipo para las personas que interactúan con los perros.

¿Por qué ayudan a curar los animales?

Cuando se les pregunta por qué los animales producen estos efectos beneficiosos en los pacientes, los especialistas lo tienen claro: los animales entregan a las personas un amor y una atención completamente desinteresados. Se muestran leales en cualquier circunstancia y su naturaleza es afectiva y amistosa. Estas cualidades son ideales para las personas que tienen problemas de inseguridad o vulnerabilidad importantes, que viven situaciones que afectan su estado de ánimo y repercuten negativamente en su fortaleza física y mental.

Los animales ayudan a mejorar la motivación, la confianza en uno mismo, y la autoestima. Reducen los miedos, aumentan los vínculos emocionales y, en definitiva, dan más seguridad a las personas.

Con esa capacidad para reducir el estrés, los animales favorecen la actuación de médicos y terapias,

eliminando resistencias y estimulando a los pacientes de forma que afronten con más ánimo y fuerza sus tratamientos.

Se ha demostrado que la compañía de los animales ayuda a respirar más tranquilamente en casos de ansiedad, contribuyen a la producción de hormonas que mejoran el estado de ánimo y ayudan a reducir el dolor físico, especialmente el crónico.

La relación entre la salud del corazón y la depresión está bien documentada. Existe una creciente evidencia de un vínculo entre la ansiedad y la enfermedad cardíaca. En particular, las personas que tienen un trastorno de ansiedad generalizada parecen sufrir tasas más altas de ataque y otros eventos cardíacos.

Este interesante y valioso trabajo terapéutico de los animales se puede aplicar a multitud de dolencias y problemas de salud. Con más frecuencia en trastornos psicológicos, como depresión y ansiedad, sensación de soledad, dificultades para la concentración, falta de empatía, entre otros. También como parte de tratamientos que ayuden a mitigar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, demencia, trastorno bipolar, estrés post-traumático, autismo, hiperactividad, síndrome de Down, y más.

Hay animales, como los caballos, que son utilizados para curar patologías físicas. Se pueden emplear en la rehabilitación de personas con problemas de movilidad o dolencias óseas y musculares.

En estos casos, montar a caballo y algunos otros ejercicios contribuyen notablemente a la mejoría de los pacientes.

Otros trastornos que se tratan con animales son los que afectan al equilibrio. Los enfermos y las mascotas trabajan juntos para restaurar ese sentido perdido, porque los animales son muy buenos para mejorar la psicomotricidad fina de los humanos. También ayudan a ejecutar tareas necesarias, como salir de la cama, algo que a veces es difícil para los pacientes.

Todavía más llamativo es la función de los animales en la lucha contra el cáncer. En los últimos años, se han utilizado con éxito en muchos tratamientos oncológicos y hay un consenso cada vez mayor entre los científicos sobre los beneficios que tienen los animales en el alivio y recuperación de este tipo de enfermedades.

Los perros y el cáncer

Las terapias que se utilizan para tratar el cáncer, en general, producen mucho estrés y debilitan. Aliviar los efectos de los tratamientos de radio y quimioterapia es algo que los médicos buscan desde que empezaron a aplicarlos.

Un estudio médico del hospital Mount Sinaí Beth Israel demostró en 2015 que los pacientes de cáncer gastrointestinal, de cabeza y cuello mejoraron notablemente su calidad de vida al recibir las visitas de un perro mientras sufrían los efectos de los tratamientos. Incluso cuando estaban más afectados por la radio y la quimio, la interacción con los perros producía mejorías notables en su estado de ánimo y su capacidad de mejoría.

Varios trabajos científicos prueban que los perros han contribuido a reducir hasta en un 50 por ciento el estrés y la depresión que suelen sufrir las personas que se someten a quimioterapia.

Los perros no solo ayudan a aliviar los síntomas de un tumor y ayudar a los pacientes en su tratamiento, también pueden ser entrenados para detectar algunas formas de cáncer.

¿Lo perros pueden oler el cáncer?

Algunas investigaciones dicen que los perros pueden detectar el cáncer en los seres humanos. Como muchas otras enfermedades, el cáncer deja rastros específicos, olores, en el cuerpo de una persona y en las secreciones corporales. Las células cancerosas, o células sanas afectadas por el cáncer, producen y liberan estas “firmas de olor”.

Los perros son entrenados para olfatear explosivos y narcóticos gracias a su notable sentido del olfato, 10.000 veces más potente que el de un ser humano.  De hecho, un perro tiene más de 220 millones de receptores olfativos en su nariz, mientras que los humanos solo tienen 5 millones. Sus narices poderosas también pueden detectar virus, bacterias y signos de cáncer en el cuerpo o los fluidos corporales de una persona.

Detectan algunas sustancias en concentraciones muy bajas, lo que hace que sus narices sean lo suficientemente sensibles como para detectar marcadores de cáncer en el aliento, la orina y la sangre de una persona. Por ejemplo, son capaces de localizar el cáncer de riñón simplemente olfateando una muestra de sangre. En algunos estudios, la precisión de este sistema de detección alcanzó el 97 por ciento.

Estos perros “médicos” se emplean cada vez más en la detección precoz de ciertos tipos de cáncer como el de riñón, de próstata, de colon o recto, de ovarios o melanoma. Sin embargo, la efectividad y confiabilidad de la detección por medio del olfato canino aún requiere de más estudios.

Lo cierto es que con su afecto incondicional los animales juegan un papel determinante en los tratamientos de muchas dolencias. Perros, gatos, caballos, delfines y otros seres ayudan a las personas a ser más fuertes, más resistentes y a dejar atrás más rápidamente dolencias tan graves y destructivas como el cáncer.

Fuentes: PsiAra: Desarrollo de la inteligencia emocional en niños a través de la terapia asistida por animales, International Association of Human-Animal Interaction Organizations (IAHAIO): “Effects of a Form of Equine-Facilitated Learning on Heart Rate Variability, Immune Function, and Self-Esteem in Older Adults”,MDEdge: “Beneficial effects of animal-assisted visits on quality of life during multimodal radiation-chemotherapy regimens”, Frontiers in Veterinary Science: “When the Nose Doesn’t Know: Canine Olfactory Function Associated With Health, Management, and Potential Links to Microbiota”National Center for Biotechnology Information: Pet therapy effects on oncological day hospital patients undergoing chemotherapy treatment.”, PBS:  “Dogs' Dazzling Sense of Smell

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