¿Cómo será el regreso a la escuela durante la pandemia de COVID-19?

20 ago 2020

¿Cómo será el regreso a la escuela durante la pandemia de COVID-19?

Tiempo de lectura: 6 minutos

La pandemia de COVID-19 obligó a las escuelas y universidades a cerrar sus puertas, impactando a un número sin precedente de estudiantes en todo el mundo. Según datos de la Unesco, durante el pico de la pandemia el 94% de los estudiantes de todo el mundo estaban tomando sus clases en forma remota. Casi 1600 millones de estudiantes fueron afectados por el cierre de escuelas y universidades debido al brote de la COVID-19. 

A medida que los controles para evitar el contagio comenzaron a ser efectivos, y se redujo el número de casos en algunos países y regiones, las familias y los sistemas escolares de todo el mundo tuvieron que hacerse una pregunta difícil: ¿abrir las escuelas o dejarlas cerradas hasta la llegada de una vacuna preventiva contra COVID-19? 

La reapertura escolar no es una decisión simple.  

Es una decisión del liderazgo político y de salud pública. Pero también familiar y comunitaria, en función de si el estudiante o los miembros del hogar tienen un mayor riesgo de enfermedad grave, de las necesidades académicas de los hijos, del nivel de propagación de COVID-19 en la comunidad, y de la capacidad escolar para ejecutar las pautas sanitarias recomendadas. 

Para muchos padres y madres, el peso en la salud mental de sus hijos aislados durante la educación a distancia es un gran factor para tener en cuenta. Muchos prefieren que sus hijos vuelvan a tener una porción de normalidad volviendo a clase, con sus amigos, y están dispuestos a asumir riesgos. 

El cierre de escuelas no solo afecta a la educación. Los distritos escolares en muchos casos ofrecen servicios esenciales para los niños y las comunidades, como el acceso a almuerzos y meriendas gratis o a bajo precio, cuidados después de clase y programas extracurriculares. También limitan la capacidad de los padres y madres de acudir al trabajo. 

COVID-19 en los niños: lo que se sabe hasta ahora

  • Los datos todavía limitados sobre COVID-19 sugieren que los niños tienen menos probabilidades de desarrollar la enfermedad y, si se contagian, la afección será menos grave.
  • Los síntomas comunes de COVID-19 en niños incluyen: fiebre, tos, secreción nasal, dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor corporal y diarrea; aunque muchos niños pueden tener síntomas leves o nulos.
  • A nivel mundial, niños y adolescentes representan cerca del 7% de los casos, y el 0.1% de las muertes. Si bien es poco frecuente, pueden ocurrir muertes y enfermedades raras como el síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C).
  • La evidencia científica sugiere que la mayoría de los casos pediátricos fueron el resultado de haber contraído la infección a través de un miembro de la familia.

Es importante que los padres estén al tanto sobre los casos de COVID-19 en menores en su comunidad, entre los amigos y compañeros de sus hijos. El propósito al obtener esta información no es separar o discriminar sino cultivar el concepto de bien común, es decir aquello que beneficia a todos los ciudadanos e instituciones.

Quiénes están en mayor riesgo

Es importante que los padres y madres hablen con el pediatra antes de tomar una decisión sobre concurrir a la escuela o no. Vale la pena recordar que algunos pueden tener un mayor riesgo de contraer el nuevo coronavirus o pueden tener un mayor riesgo de síntomas graves. Para estos niños, los padres y cuidadores pueden necesitar tomar precauciones adicionales. Hay más casos de COVID-19 reportados entre menores con discapacidades intelectuales y del desarrollo.

Las personas de cualquier edad, incluidos los niños, con ciertas afecciones médicas subyacentes tienen un mayor riesgo de enfermedad grave por COVID-19. Además, los niños y adolescentes que tienen afecciones neurológicas, genéticas, metabólicas o que sufren de una enfermedad cardíaca congénita también podrían estar en mayor riesgo de complicaciones por COVID-19, en comparación con otros niños. Una enfermedad grave significa que pueden requerir hospitalización, cuidados intensivos o un ventilador para ayudarlos a respirar, o incluso pueden morir.

Si bien no hay forma de garantizar un riesgo cero de infección, es importante comprender los riesgos potenciales y cómo adoptar diferentes tipos de medidas de prevención al reanudar todas las actividades, no solo ir a la escuela.

Los padres o tutores deben considerar si otros miembros del hogar tienen un mayor riesgo de enfermedad grave por COVID-19 al tomar decisiones sobre qué actividades reanudar. Por ejemplo, si la abuela, el abuelo, u otros parientes adultos mayores viven bajo el mismo techo. Los menores pueden no desarrollar COVID-19, pero pueden transmitir el coronavirus si están infectados.

Además, las desigualdades sociales y de salud sistémicas de larga data han puesto a algunos grupos en mayor riesgo de contraer COVID-19 o experimentar una enfermedad grave, incluidos algunos miembros de grupos minoritarios raciales y étnicos, como las comunidades afrolatinas, y las personas que no tienen hogar.

Evaluar qué propone la escuela

Hay que tratar de entender muy bien qué ofrece la escuela de sus hijos. La pandemia es algo que estamos viviendo ahora y las decisiones pueden cambiar según lo que esté ocurriendo con la propagación del virus en su área. Es fundamental que los padres y madres se aseguren de que las escuelas cumplan con las medidas de seguridad para minimizar el riesgo de contagio y propagación del coronavirus, lo que incluiría uso de máscaras, clases más pequeñas y distanciamiento social, entre otras normas.

La reapertura de las escuelas debería estar acorde con la respuesta sanitaria global de cada país a la COVID-19 para proteger a los estudiantes, profesores, empleados y a sus familias. Algunas de las medidas prácticas que pueden tomar las escuelas incluyen lo siguiente:

  • Escalonar el comienzo y el cierre de la jornada escolar.
  • Escalonar las horas de comer.
  • Mover las aulas a espacios provisionales o al aire libre, siempre que el clima lo permita.
  • Crear turnos para reducir el número de alumnos por clase.

Las autoridades educativas deben examinar las opciones para mejorar las medidas de higiene, incluido el lavado de las manos, el protocolo (por ejemplo, toser y estornudar sobre el codo, en vez de cubrirse con la mano), el distanciamiento físico, los procedimientos de limpieza de las instalaciones y la preparación de alimentos en condiciones de seguridad. El personal administrativo y los profesores también deberán informarse sobre cómo llevar a cabo el distanciamiento físico y las prácticas de higiene en la escuela.

Hoy más que nunca la familia tiene que saber qué ocurre en la escuela y ayudar de su lado para que los niños y adolescentes entiendan y colaboren en la práctica de los cuidados básicos. Cuanto más cuidadosos seamos todos, antes saldremos de esta pandemia.

Nota: Dada la constante evolución de la pandemia de COVID -19, el entendimiento científico y los lineamientos, la información de este blog puede haber cambiado desde su fecha de publicación original. Por favor buscar más información sobre COVID -19 en el sitio web del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Sources: Unesco: “Education: From disruption to recovery”, Unicef: Coronavirus Disease: What Parents Should Know, Centers for Disease Control and Prevention (CDC): School Decision-Making Tool for Parents, Caregivers, and Guardians, National Public Radio (NPR): Tips For Homeschooling During Coronavirus

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