El poder de la rutina para la salud emocional y física

31 mar 2020

El poder de la rutina para la salud emocional y física

Tiempo de lectura: 4 minutos, 33 segundos

Hay momentos en la vida en que las estructuras cotidianas por alguna razón son alteradas, e incluso algunas desaparecen completamente. Distintas circunstancias, como el cambio de trabajo o un enfermo en la familia,  pueden hacer que las personas pierdan sus rutinas, modifiquen sus intereses y relaciones, cambien su plan de consumo y deban estimular su capacidad de adaptación para seguir.

Por lo general, la gente suele quejarse de la vida rutinaria, de los horarios fijos o de las obligaciones diarias ineludibles como padres o hijos. Pero cuando estas estructuras desaparecen o cambian inesperadamente por alguna razón es normal sentir que se pierde la estabilidad. Cualquiera sea la reacción de cada persona, ese momento es la oportunidad ideal para diseñar nuevas estructuras que den seguridad, salud y bienestar para cada persona y sus seres queridos.

Cuando nuestras vidas se ven interrumpidas por un evento imprevisto, es fundamental enfocarnos en aquellos aspectos que podemos controlar. No se trata de crear un sistema totalmente nuevo, sino de recurrir a ciertos principios universales que constituyen la base de la salud física y emocional, en el sentido más amplio, y que deben acompañar a todos en la vida cotidiana.

No importa dónde y cómo se viva, o si tiene buena salud o problemas médicos o psicológicos crónicos, cada persona necesita cubrir estas cinco necesidades humanas básicas todos los días:

Movimiento

Nuestros cuerpos necesitan moverse, estirarse, doblarse, sudar, y pisar, no tanto para mantenerse en forma sino para mantener el sistema inmune y la mente en buenas condiciones. No importa si es en el gimnasio o en la sala de la casa. Solo se necesitan al menos 20 minutos por día. Hay videos de ejercicios en YouTube para todos los niveles y gustos, que van desde mini-entrenamientos de tres minutos a clases de baile de hasta más de una hora, y muchos de ellos también son para toda la familia.

Nutrirse
Los alimentos no solo afectan la cintura sino también los estados de ánimo, emociones e incluso ciertos trastornos como la depresión. Lo cual tiene sentido, dado que el cerebro  también funciona con la energía que ponemos en nuestros cuerpos y es afectado por cambios hormonales, niveles de azúcar en la sangre y muchos otros procesos biológicos. Sabemos hasta ahora que las dietas de alimentos integrales con alto contenido de frutas, verduras y proteínas no procesadas pueden elevar el ánimo y protegernos de la depresión, mientras que demasiada comida chatarra y azúcar pueden poner nuestra salud mental está en riesgo. Estar en casa puede ser la oportunidad de adoptar nuevos hábitos alimenticios, probar recetas nuevas y cocinar con con la familia.

Conectarse con los otros
Cuando los investigadores hablan del concepto de conexión social, se refieren a la sensación de pertenecer a un grupo y, en general, de sentirse cerca de otras personas. La evidencia científica sugiere que esta es una necesidad psicológica fundamental, esencial para sentirse satisfecho con su vida. Escuchar al otro puede ser una de las formas más profundas de sentirse conectado. Una práctica de alta calidad humana es contar cómo nos sentimos, invitar al otro a hacer lo mismo, escucharlo con amabilidad y ofrecer apoyo con generosidad.

Establecer y mantener rutinas
Los hábitos pueden ser un componente crítico de la fórmula del bienestar. Una cosa es saber qué hacer para sentirnos mejor pero otra cosa es realmente poder hacer esas cosas. Un camino para lograrlo es cultivar hábitos y rutinas diarios, por más pequeños e insignificantes que parezcan, como dormirse y levantarse a una misma hora cada día u ordenar el cuarto. Una rutina de trabajo no tiene que ser la rutina más eficiente o productiva. Se trata de hacer algo que haga sentir bien y que nos ayude a disciplinarnos y mantener el orden en nuestras vidas.

Reducir el estrés
La vida puede ser estresante y por momentos difícil de sobrellevar. La meditación, practicar yoga y actividad física pueden aliviar el estrés. Sin embargo, puede sorprender que una de las mejores maneras de reducir el estrés y diluir una situación estresante es simplemente aceptarlo. Un nuevo estudio sugiere que practicar la aceptación ayuda a reducir el estrés. Dice que cuando las personas aceptan experiencias difíciles permiten que estas sigan su curso y se disipen, mientras que resistirse a ellas solo las hará más fuertes internamente. La aceptación puede hacer que las personas dejen de enfocarse solo en lo que está mal y notar otros sentimientos, sensaciones y pensamientos que ocurren al mismo tiempo, lo que les permite ver la imagen más completa. 

Esto no significa que las personas deban ser pasivas o no hacer un esfuerzo por evitar o cambiar algo que no está bien. Pero practicar este tipo de aceptación funciona inmediatamente para reducir el nivel de estrés. Encontrar la aceptación es a menudo lo que permite estar listos y ser capaz de realizar los cambios necesarios.

 

Fuentes:The best diet for mental health, BMC Medicine:  A randomised controlled trial of dietary improvement for adults with major depression (the ‘SMILES’ trial)National institutes of Health: “Psychological mechanisms driving stress resilience in mindfulness training: A randomized controlled trialGreater Good Science Center at UC Berkeley, “Brief mindfulness meditation training reduces mind wandering: The critical role of acceptance”

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