31 oct 2017

Los Números que Preocupan a las Mujeres

Más del 12% de las mujeres  en toda América sufrirán de cáncer de seno  invasivo en algún momento de su vida. La Sociedad Americana del Cáncer estima que este año habrá más 250.000 casos solo en los Estados Unidos, y las mujeres hispanas tienen mayor probabilidad de ser diagnosticadas en una etapa avanzada del cáncer. Los números dan escalofríos. ¿Se puede prevenir el cáncer de mama?

Los factores de riesgo más significativos

Toda mujer querrá saber qué puede hacer para reducir su riesgo de tener cáncer de mama en algún momento. La mejor manera de contestar esta pregunta es entender qué es este tipo de cáncer y cuáles son los factores de riesgo asociados con esta enfermedad.

Ser mujer es el mayor riesgo, pero esto no ayuda demasiado dado que cambiar de sexo resulta una opción poco realista.  Se sabe que aproximadamente  el 50% de los casos diagnosticados  están relacionados con factores hormonales femeninos.

La genética y la herencia familiar son otros factores de riesgo que tampoco se pueden modificar al menos por ahora.  Pero es interesante saber que solo del 5% al 10% de los casos están vinculados con genes anormales transmitidos de padres a hijos. Los genes son segmentos cortos de ADN  que se encuentran en los cromosomas. El ADN contiene las instrucciones para construir proteínas que controlan la estructura y la función de todas las células que forman su cuerpo. Si hay alguna anomalía en el ADN, puede generar un crecimiento o una función celular defectuosos, y ese mismo error puede aparecer en todas las células que contienen el mismo gen.

La mayoría de los casos hereditarios de cáncer de mama están asociados con dos genes anómalos: BRCA1 y BRCA2 (el nombre proviene del nombre en inglés BReast CAncer). El gen BRCA1 en forma normal proporciona instrucciones para fabricar una proteína que actúa como un supresor de tumores. Las proteínas supresoras de tumores ayudan a evitar que las células crezcan y se dividan con demasiada rapidez o de forma incontrolada.

Sin embargo, la mayoría de las personas que desarrollan cáncer de mama no heredan un gen de cáncer de mama anormal y no tienen antecedentes familiares de la enfermedad. No obstante, las mujeres con familiares consanguíneos (abuelas, madres, hermanas, tías) a quienes se les ha diagnosticado cáncer de mama antes de los 50 años tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

La edad es otro factor de riesgo fisiológico no hormonal, aunque nos quitemos años. Al igual que con muchas otras enfermedades, el proceso de envejecer es un factor de riesgo importante para el cáncer de mama,  porque cuanto más tiempo vivimos, hay más oportunidades de daño genético (mutaciones) en el cuerpo. Y a medida que envejecemos, nuestros cuerpos son menos capaces de reparar el daño genético. Según la Sociedad Americana del Cáncer, aproximadamente 1 de cada 8 casos de cáncer de mama invasivo se desarrolla en mujeres menores de 45 años. Aproximadamente 2 de cada 3 se encuentran en mujeres de 55 años o más.

Luego hay otros factores ambientales y de estilo de vida que aumentan el riesgo, como fumar, tomar alcohol, tener sobrepeso y no hacer ejercicio. Las mujeres obesas tienen mayor riesgo de ser diagnosticadas con cáncer de mama en comparación con las mujeres que mantienen un peso saludable, especialmente después de la menopausia. Tener sobrepeso también puede aumentar el riesgo de que el cáncer de mama vuelva a aparecer en las mujeres que han tenido la enfermedad.

Investigaciones recientes demostraron que la deficiencia de vitamina D podría estar relacionada con un mayor riesgo de cáncer de mama. La vitamina D puede desempeñar un papel en el control del crecimiento normal de las células del seno y puede ser capaz de detener el crecimiento de las células de cáncer de mama, según el Instituto Nacional del Cáncer en EE. UU.

Entonces... ¿se puede prevenir el cáncer de mama?

Dijimos que algunos de estas posibles causas, como ser mujer, envejecer y la herencia familiar, no pueden modificarse, por ahora.  Sin embargo, desde hace unos 30 años, los casos han ido bajando gradualmente, en buena medida gracias a los estudios preventivos, a una mejor alimentación y a hábitos de vida más saludables, como dejar de fumar.

Las tasas de supervivencia para el cáncer de mama varían en cada país, pero en general el número de casos ha mejorado. Esto se debe, por un lado, a que el cáncer de mama se diagnostica en una etapa temprana gracias a que en algunos lugares las mujeres tienen más acceso a la atención médica . Por otro, hay una mejora progresiva en las estrategias de tratamiento. En muchos países con atención médica avanzada, la tasa de supervivencia si el diagnóstico ocurre en una etapa inicial es del 80-90%, y se reduce al 24% para los casos diagnosticados en una etapa más avanzada.

Si prestamos atención a estos números, podemos concluir que la mamografía en todas sus formas es la herramienta más valiosa y efectiva para reducir las muertes por cáncer de mama, aunque aún esté en discusión cuándo y con qué frecuencia hay que hacer el estudio.

Tomar conciencia de que hay que cambiar ciertos hábitos es otro camino a la prevención del cáncer de mama, que está en manos de las mujeres pero también de toda la familia: 

  • Mantener un peso saludable.
  • Hacer ejercicio con regularidad, al menos cuatro horas por semana·            
  • Dormir bien
  • No tomar alcohol, o limitar las bebidas alcohólicas (cerveza, vino, licores) a no más de una por día.
  • No fumar
  • Si es posible, amamantar a los hijos.

 ¿Aún no te has hecho tu mamografía? Haz la cita cuanto antes.

 

Fuentes consultadas: Breastcancer.org; Instituto Nacional del Cáncer; Genetics Home Reference; American Cancer Society; HolaDoctor.com

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