Suplementos dietéticos: Una historia de desengaños

12 abr 2018

Suplementos dietéticos: Una historia de desengaños

En los últimos años se ha intensificado la recomendación de no gastar dinero en vitaminas y suplementos dietéticos porque realmente hay muy poca evidencia científica que los avale. No son seguros, pueden interactuar con otros medicamentos o ser adulterados con otros ingredientes. Las organizaciones de salud pública y otras no gubernamentales han sido muy firmes en su lucha, tratando de cubrir la falta de regulación en la venta de estos productos.

A diferencia de las medicinas de venta libre, los suplementos dietéticos o herbales no tienen que someterse a pruebas rigurosas ni exhibir etiquetas con advertencias para el consumidor. Si bien algunas hierbas y suplementos son investigados durante cierto tiempo y son útiles, otros no tienen ningún valor y algunos plantean serias amenazas para la salud. Las reglamentaciones en general exigen que los suplementos cumplan con los estándares de fabricación aunque no garantizan que sean seguros o efectivos.

Pero la tendencia hacia un estilo de vida más saludable, prevenir enfermedades y tener menos gastos médicos son el escenario ideal para la industria multimillonaria de los suplementos. No hay tiempo para comer bien y conseguir todos los nutrientes que necesitamos. Entonces los escaparates de las tiendas naturistas, supermercados y farmacias nos prometen salud y años de vida en un frasco, sin tener que ir al médico. 

Un mercado cada vez más grande

Los suplementos multivitamínicos/minerales están en el mercado desde la década de 1940 cuando los primeros productos de este tipo estuvieron disponibles. Se estima que más de un tercio de todos los estadounidenses toman estos suplementos.

Los consumidores no quieren creer que buena parte de estos suplementos dietéticos y herbales no han demostrado ningún beneficio cuando los científicos los han investigado. Y que aún las investigaciones que muestran que estos productos funcionan tienden a ser débiles.

Por ejemplo, varios estudios importantes de la hierba equinácea no encontraron evidencias firmes de que puede aliviar o prevenir los resfriados. Cualquier té caliente puede ayudar a calmar los síntomas del resfriado y la gripe. Aún así, los estadounidenses gastaron casi 3 mil millones de dólares en vitaminas, remedios herbales y otros suplementos en su lucha contra los resfriados y la influenza en 2016. 

Según un informe publicado el año pasado, el mercado mundial de suplementos dietéticos valorado en casi 133 mil millones de dólares, en 2016, alcanzaría 220.3 mil millones en 2022 y se prevé que crezca a una tasa compuesta anual de 8.8% entre 2017 y 2022. En América Latina, según el mismo reporte, se espera que el aumento de la población urbana, la modernización de los canales minoristas y el aumento de los ingresos de la clase media, impulsen el mercado de suplementos dietéticos en los próximos años.

Qué dice la ciencia sobre 6 suplementos populares

Los suplementos incluyen vitaminas, minerales, hierbas y sustancias botánicas, aminoácidos, enzimas y muchos otros productos. Se presentan como pastillas o píldoras tradicionales, cápsulas, en polvo, en bebidas y barras energéticas. “Entre los suplementos más utilizados se encuentran las vitaminas D y E, los minerales como el calcio y el hierro, las hierbas como la equinácea y el ajo, y productos especializados como la glucosamina, los probióticos y los aceites de pescado”, explica la Oficina de Suplementos Dietéticos que es parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH)de los Estados Unidos. Seleccionamos seis suplementos dietéticos y verificamos qué dicen las últimas investigaciones sobre su presunta efectividad.

  • Aceite de pescado para el corazón: Los suplementos de aceite de pescado no previenen las enfermedades cardiovasculares ni los ataques al corazón, ni siquiera en las personas que tienen un riesgo alto. La noticia, difundida hace dos meses, fue la gran desilusión para los fanáticos de las cápsulas transparentes, rellenas de aceite amarillento y difíciles de tragar.

    La conclusión se desprende de un análisis extenso publicado en la revista de cardiología JAMA, que no encontró evidencia que apoye el uso de estos suplementos para la salud del corazón. El estudio se basó en los datos de casi 78,000 personas alrededor del mundo.

La nueva investigación aclara que los suplementos de aceite de pescado no conllevan beneficios al corazón," dice Robert Clarke, M.D., epidemiólogo en la universidad de Oxford, que dirigió el estudio.

Los complementos de aceite de pescado redujeron el riesgo de mortalidad en un 7 por ciento en estos pacientes, y el riesgo de ataque cardiaco no letal en un 3 por ciento, lo que no fue suficiente para que se considerara significativo, según el estudio.

Más del 20% de los estadounidenses toman suplementos de aceite de pescado, según una encuesta realizada en 2015 por el Centro Nacional de Investigaciones de Consumer Reports, que recomienda en cambio comer pescado.

  • Glucosamina y condroitina: Algunas personas usan suplementos como la glucosamina y la condroitina (a menudo juntas) o aceite de pescado para el dolor articular. Hasta ahora, los estudios han demostrado que la glucosamina y la condroitina no son más efectivas que un placebo. Algunas investigaciones sugieren que altas dosis de aceite de pescado pueden ayudar a aliviar el dolor en las articulaciones de la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune. Pero su efecto sobre la osteoartritis no está claro, según indica un informe de Consumer Reports.

  • Vitamina D y Calcio: Entre las mujeres cercanas a la pre menopausia o menopausia, el calcio y la vitamina D han sido la gran esperanza para prevenir osteoporosis. Pero las últimas investigaciones han demostrado que no ayuda a reducir el riesgo de fracturas óseas en la población mayor de 50 años. Tomar píldoras de calcio diarias puede aumentar la densidad ósea en personas de más de 50 años en 1 a 2 por ciento, no lo suficiente como para prevenir fracturas, dice el estudio realizado por investigadores del Primer Centro Hospitalario de Tianjin(China) y publicado en la revista JAMA. Estos nuevos hallazgos confirman investigaciones previas, como una revisión de 2015 de 59 ensayos controlados aleatorios, publicada en 2015 en el British Medical Journal.
  • Vitamina C para resfriados: Las personas que toman por lo menos 200 mg de esta vitamina diariamente podrían tener resfriados un poco más cortos que las demás personas, según una revisión de 29 ensayos realizada en 2013. Pero tomar una gran cantidad de la vitamina después de la aparición de los síntomas no parece ser de ninguna ayuda. Las pastillas pueden favorecer la formación de piedras en los riñones, y las dosis altas pueden provocar náuseas y diarrea. También podría interactuar con los medicamentos para el cáncer, los anticoagulantes y el estrógeno. Incluir en la dieta alimentos ricos en vitamina C, como las verduras y los cítricos resultan una mejor opción.

  • Omega 3 y Ginkgo para la memoria: Además del aceite de pescado (aminoácidos omega-3); las vitaminas B como el ácido fólico, B6 y B12, y el extracto de ginkgo biloba, extraído de las hojas secas del árbol de ginkgo, se venden con la promesa de mejorar y prolongar la memoria. Pero décadas de investigación no han demostrado sus beneficios. Existen investigaciones preliminares que muestran mejorías menores de la memoria y otras funciones cerebrales en pacientes con deterioro de la memoria asociado con la edad, aunque algunos estudios no están de acuerdo. En conclusión, actualmente no existe suficiente evidencia clara para recomendar o estar en contra del uso del ginkgo para esta afección.

    Las vitaminas B no han tenido mejor suerte, según Consumer Reports. Una revisión de estudios en 2015 encontró que suplementar con B6, B12 y/o ácido fólico ha fallado en disminuir o reducir el riesgo del deterioro cognitivo en adultos mayores saludables y no mejoraron la función cerebral en aquellos con declive cognitivo o demencia. Estos expertos recomiendan también evitar las combinaciones etiquetadas como "estimulantes de la memoria".

  • Hierba de San Juan (St. John’s wort) para la depresión: La hierba de San Juan puede ayudar a tratar algunos tipos de depresión, de forma similar al tratamiento con los antidepresivos recetados como la fluoxetina (Prozac) y genérico y sertralina (Zoloft y genérico), pero la evidencia no es definitiva. Esto quiere decir que ha demostrado ser efectiva en algunos estudios, pero que no se recomienda para tratar la depresión.

    Algunos estudios han demostrado que tomar este suplemento puede mejorar el estado de ánimo, según una revisión realizada por el American College of Physicians. Pero debido a que la calidad o la potencia de los suplementos dietéticos no está regulada, el Colegio Estadounidense de Médicos no lo recomienda como tratamiento.

¿Debemos tomar suplementos dietéticos?

La respuesta la tendrá su médico. Pero mientras tanto le decimos que los suplementos dietéticos, herbales, multivitamínicos y minerales no pueden reemplazar la variedad de alimentos y nutrientes que son importantes para una dieta saludable. Los alimentos no sólo aportan vitaminas y minerales. Además, contienen fibras y otros ingredientes que podrían tener efectos positivos en su salud.

 

Fuentes:

- National Center for Complementary and Integrative Medicine,  NIH State-of-the-Science Panel, “National Institutes of Health state-of-the-science conference statement: multivitamin/mineral supplements and chronic disease prevention”, JAMA, “Associations of Omega-3 Fatty Acid Supplement Use With Cardiovascular Disease Risks”. Zion Market Research, Consumer Reports

 

 

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