28 nov 2017

La verdad acerca de los calmantes recetados, ¿debemos preocuparnos?

El abuso de opioides ha aumentado en los últimos años debido, en parte, a un mal uso de medicamentos en el tratamiento del dolor. En los Estados Unidos se ha convertido en un verdadero problema de salud pública. y se teme que el problema se extienda a América Latina y al Caribe. 

 

El consumo de analgésicos recetados siguen siendo un tema candente, y parece que todos los días hay un titular diferente, desde nuevas investigaciones sobre los beneficios de estas medicinas hasta historias terribles  relacionadas con la adicción. Con tanta información contradictoria, puede ser difícil y abrumador ver los hechos reales.

Cifras oficiales señalan que en los últimos 16 años, murieron más de 300,000 personas por sobredosis de opioides, incluyendo  a los medicamentos recetados y a la heroína, en los Estados Unidos,

¿Por qué tantas muertes? Podríamos decir que en parte porque cada vez más personas abusan o hacen mal uso de estos medicamentos.  En la última década, las recetas de drogas para calmar el dolor han aumentado un 300% . El Vicodin, por ejemplo, una combinación de acetominofén e hidrocodona, un opioide semisintético,  es uno de los medicamentos más recetados en los Estados Unidos.

Pareciera que los estadounidenses sufren más dolor que cualquier otra población en todo el mundo. Al menos, esa es la conclusión a la que llegamos al ver que aproximadamente el 80% del suministro mundial de opiáceos se consume en los Estados Unidos. 

Más del 30% de los estadounidenses tienen algún tipo de dolor agudo o crónico,  y entre los adultos mayores, la prevalencia de dolor crónico es más del 40%. Dada la cantidad de personas que  sufren los efectos  discapacitantes del dolor crónico, no sorprende que los analgésicos opioides sean ahora la clase de medicamentos recetados con mayor frecuencia en los Estados Unidos.

Pero este flagelo también amenaza con extenderse a otros países. El último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), de Naciones Unidas, advirtió sobre el aumento de recetas de opiáceos que se prescriben de forma controlada en México.

Una relación complicada 

Si bien los opiáceos son un tratamiento efectivo para aliviar ciertos tipos de dolor, muchas personas terminan tomándolos en casos en los que no funcionan tan bien y no son seguros. Aún cuando tomar un analgésico opioide tenga sentido, la dosis correcta y comprender cómo funcionan son factores fundamentales para evitar los efectos secundarios graves y la adicción.

La heroína y los analgésicos opiáceos, incluidos los recetados por el médico, actúan de forma similar en el cerebro. Tomando unas pocas dosis (incluso siguiendo las indicaciones del doctor) se puede desarrollar tolerancia, lo cual hace que se necesiten dosis de la droga cada vez mayores o más frecuentes para obtener los mismos efectos.

Son medicamentos poderosos que deben ser respetados. Tomar los medicamentos de otra persona, combinarlos con otras medicinas o simplemente tomar demasiado en una sola ocasión puede ser un error fatal.

Son medicamentos poderosos que deben ser respetados. Tomar los medicamentos de otra persona, combinarlos con otras medicinas o simplemente tomar demasiado en una sola ocasión puede ser un error fatal.

  1. Cuanto más tomas, mejor funcionan. Más no es mejor. Es cierto que a corto plazo, después de una lesión grave o durante una enfermedad terminal como el cáncer, dos pastillas pueden ser más efectivas que una. Pero el uso crónico de analgésicos sensibiliza una parte del sistema nervioso y modifica la forma en que el cerebro y la médula espinal interpretan las señales del dolor.
  2. Son recetados, no pueden hacer mal. Pensar de esta manera es peligroso. Incluso si comienzas a tomar un medicamento recetado para el dolor por una razón legítima, corres el riesgo de abuso y adicción.

    Hay hechos que ya no pueden ser cuestionados. En primer lugar, los analgésicos opiáceos se usan de forma inadecuada, y el uso generalizado puede dar lugar a la adicción y la muerte por sobredosis. En segundo lugar, una fuente importante de la circulación de opiáceos es la prescripción médica. Por estas razones, los médicos y las asociaciones médicas han comenzado cuestionar las prácticas de prescripción de opiáceos, particularmente en lo que se refiere al manejo del dolor crónico.
  3. No hay consecuencias a largo plazo.La adicción no es el único riesgo de tomar medicamentos recetados para el dolor. Cuando se consumen por períodos prolongados, también pueden dañar el sistema endocrino y modificar las hormonas, afectando todo, desde la libido hasta aumentar el riesgo de osteoporosis.
  4. Los medicamentos para el dolor terminan con el dolor. Los analgésicos simplemente enmascaran los síntomas; no tratan el origen del dolor. Es importante contar con un diagnóstico serio y abordar la causa del dolor siempre que sea posible, para ayudar a eliminarlo de verdad.

    Para el dolor a largo plazo de, por ejemplo, artritis, dolor de espalda baja o dolor de nervios, la investigaciones médicas sugieren que otros medicamentos e incluso tratamientos sin medicamentos a menudo brindan alivio con menos riesgo.

  5. Si tomo calmantes puedo seguir con mis tragos diarios.Ese es un error peligroso Los opiáceos, el alcohol y los medicamentos, como los sedantes, afectan el sistema nervioso central. Vuelven la mente borrosa y la respiración lenta y deprimida. Combinarlos incluso puede ser mortal. Las estadísticas muestran que la mayoría de las muertes por opioides involucran alcohol u otras drogas.

    Entre los tipos más peligrosos de medicamentos que se combinan con un opioide se encuentran las benzodiazepinas, por ejemplo alprazolam (Xanax y genérico), clonazepam (Klonopin y genérico), diazepam (Valium y genérico), y lorazepam (Ativan y genérico), que se usan como anticonvulsivos, medicamentos contra la ansiedad, relajantes musculares y sedantes, entre otros usos.

    Siempre que tomes analgésicos recetados, vuélvete un abstemio. Y antes de tomar un opioide, pregúntale a tu médico y farmacéutico si podría interactuar con otros medicamentos recetados , de venta libre, suplementos o hierbas.

Controlar el dolor sin drogas

El dolor puede influir significativamente en el estado de salud de un individuo y puede tener graves consecuencias negativas: mala nutrición, disminución del apetito, patrones de sueño anormales, fatiga y deterioro de las actividades de la vida diaria. Puede causar problemas psicológicos y disminuir la curación y recuperación de lesiones y enfermedades. El dolor afecta la vida de más pacientes que la diabetes mellitus, la enfermedad cardíaca y el cáncer combinados.

Aún así, en muchos casos es posible controlar el dolor sin medicamentos. Cada vez hay más estudios que demuestran que los tratamientos sin drogas, incluidos el ejercicio, los ajustes en el estilo de vida, la terapia conductual, la acupuntura y el masaje, pueden reducir significativamente el dolor y mejorar la calidad de vida.

Fuentes Consultadas:
National Institute of Drug Abuse (NIDA)The Ochsner Journal; Surprising facts on prescription painkillers, Consumer Reports; Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), Informe 2016. Naciones Unidas; Opioid Abuse in Chronic Pain — Misconceptions and Mitigation Strategies, The New England   Journal of MedicineCenters for Disease Control and Prevention (CDC)Cleveland ClinicHolaDoctor.com

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